Lo que hasta hace unos años parecía ciencia ficción hoy es una realidad quirúrgica: existen clínicas en distintos países que ofrecen la posibilidad de “crecer” en la adultez mediante una intervención que puede sumar hasta 13 centímetros de estatura.
La cirugía de alargamiento de piernas nació con fines médicos —para corregir malformaciones o secuelas de accidentes—, pero con el tiempo empezó a ser demandada por quienes buscan ganar unos centímetros más de altura. El procedimiento consiste en fracturar de forma controlada los huesos de las piernas y alargarlos gradualmente con dispositivos especiales.
El costo puede superar los 60.000 dólares y la recuperación demanda meses de rehabilitación, pero aun así, cada vez más pacientes se someten a la operación. Para muchos, no se trata solo de una cuestión de salud, sino de cumplir el deseo de ser más altos de lo que la genética les permitió.
Una práctica insólita, riesgosa y cara, pero que demuestra hasta dónde está dispuesto a llegar el ser humano en la búsqueda de modificar su propio cuerpo.