En el entramado sanitario de Santiago del Estero, la ciudad de La Banda consolida su rol estratégico mediante la constante evolución de sus instituciones. Lejos de la histórica dependencia de los grandes centros urbanos de otras provincias, la medicina del interior santiagueño experimenta un salto cualitativo sin precedentes. El máximo exponente de esta transformación es el Sanatorio Central Banda, una institución joven que combina una imponente inversión en infraestructura con un cuerpo profesional de excelencia. Para profundizar en el alcance de estas prestaciones, dialogamos en exclusiva con el Dr. Santiago Coroleu, reconocido especialista encargado de las áreas de Cardiología, Hemodinamia y Cateterismo de la institución.
“Para explicarte un poquito, el Sanatorio Central Banda cuenta con un servicio de cardiología que es bastante grande y extenso. “Somos aproximadamente entre ocho, nueve y diez cardiólogos trabajando en el área”, introduce el Dr. Coroleu, reflejando la envergadura de un equipo que da respuesta a una de las demandas más sensibles de la salud pública y privada.
De la consulta clínica a la electrofisiología de avanzada
La cardiología moderna ha dejado de ser una disciplina lineal para convertirse en un universo de subespecialidades que requieren un abordaje integral. En el Sanatorio Central Banda, la estructura médica está diseñada para cubrir de punta a punta este abanico de necesidades, permitiendo que el paciente realice la totalidad de su circuito diagnóstico y de tratamiento en un solo lugar.
El servicio se organiza a partir de la cardiología clínica de consultorio, encargada de la recepción primaria y del seguimiento de las patologías crónicas. Esta base se complementa de inmediato con los métodos de diagnóstico no invasivos más frecuentes, como el electrocardiograma, la ergometría (prueba de esfuerzo), el Holter, el mapa y el ecodoppler cardíaco. A partir de allí, la complejidad aumenta hacia estudios vasculares específicos, incluyendo ecodoppler del corazón y de las arterias periféricas, ya sean de las extremidades inferiores o de las carótidas.
Prestaciones clave en el área de arritmias y marcapasos:
* Especialistas a cargo del servicio de electrofisiología.
* Implante de marcapasos: Dispositivos para regular el ritmo cardíaco de forma permanente.
* Implante de cardiodesfibriladores: Equipos de alta complejidad para prevenir la muerte súbita.
* Tratamiento de arritmias complejas: Diagnóstico y ablación de anomalías eléctricas.
Este esquema de máxima complejidad se complementa con el área de Electrofisiología, un sector vital coordinado por los doctores Leizaola y Rosmiro Fernández. Ellos se encargan específicamente del diagnóstico y tratamiento de las arritmias, realizando procedimientos que van desde el implante de marcapasos hasta la colocación de cardiodesfibriladores, garantizando una cobertura total frente a los trastornos del ritmo eléctrico del corazón.
Hemodinamia: el poder de la intervención por catéter
La subespecialidad del Dr. Santiago Coroleu es la cardiología intervencionista, popularmente conocida en el país como hemodinamia o cateterismo. Esta rama de la medicina permite resolver afecciones graves mediante procedimientos mínimamente invasivos que se ejecutan a través de pequeños tubos delgados llamados catéteres, evitando las cirugías a corazón abierto en numerosos casos.
“Lo más habitual en nuestro servicio son las coronariografías o arteriografías, que sirven para estudiar las arterias de diferentes partes del cuerpo: del corazón, del cerebro, de las piernas, del hígado o del riñón. Casi siempre se realizan por sospecha de obstrucciones arteriales”, detalla Coroleu. “Si confirmamos que hay una obstrucción y debemos liberarla, el procedimiento se denomina angioplastia. Es lo que la gente asocia habitualmente con la palabra stent. El stent es la prótesis que utilizamos para abrir esa arteria obstruida”.
Sin embargo, el laboratorio de hemodinamia del sanatorio no se limita al rescate coronario. El equipo realiza reemplazos de válvulas cardíacas a través de catéteres, cierres de comunicaciones congénitas entre las cavidades del corazón —como la comunicación interauricular o interventricular— y procedimientos de embolización de urgencia para detener hemorragias graves en órganos internos.
La batalla contra el enemigo número uno de la salud mundial
La relevancia de contar con un centro de este nivel en La Banda cobra una dimensión dramática al analizar las estadísticas globales de salud. La enfermedad vascular y la obstrucción de las arterias constituyen la causa número uno de muerte en el mundo, superando con amplitud a los accidentes de tránsito y a los cuadros oncológicos.
“Cuando se tapa una arteria del corazón, hablamos de un infarto agudo de miocardio; si ocurre en el cerebro, de un accidente cerebrovascular (ACV); y si pasa en las piernas, es la patología que lamentablemente lleva a veces a la amputación de los miembros”, advierte el especialista.
El Dr. Coroleu enfatiza que esta enfermedad no responde a una causa única, sino a un conjunto de factores de riesgo que actúan de manera silenciosa: la diabetes, la hipertensión arterial, el colesterol elevado, la obesidad, el tabaquismo, el alcoholismo, el sedentarismo y los antecedentes heredo-familiares. “Frente a esto, el rol de la medicina es convencer a la población de adoptar un concepto de vida sana. Controlar los factores de riesgo significa hacer actividad física, luchar contra la obesidad, no fumar y realizar los controles correspondientes con el diabetólogo o el cardiólogo”.
El orgullo bandeño y el espejo de René Favaloro
La consolidación del Sanatorio Central Banda cobra una mística especial al coincidir con dos fechas fundamentales para la medicina argentina: el 4 de julio, Día de la Medicina Rural, y el 11 de julio, fecha que conmemora el natalicio del doctor René Favaloro. Ambos hitos ponen de relieve la importancia de conectar la medicina comunitaria de trinchera con los máximos niveles de la ciencia médica.
Para el Dr. Coroleu, ejercer en un centro de esta envergadura dentro de La Banda representa un orgullo y una enorme responsabilidad social. “El Sanatorio Central Banda es un lujo para toda la provincia, y ni hablar para la ciudad. Es una institución nueva, joven y en franco crecimiento, con un nivel de infraestructura y de inversión que sorprende. Contamos con tomógrafos, resonador, múltiples ecógrafos, una terapia intensiva gigante con tecnología de alta complejidad, ocho quirófanos y salas de hemodinamia equipadas. Nos permite trabajar con una tranquilidad absoluta”.
En sus reflexiones finales, el profesional traza un puente invisible entre la realidad santiagueña y el legado del creador del bypass coronario. “Favaloro es alguien totalmente elogiable que todos tenemos presente. Él combinó la medicina de altísimo nivel con su amor por la medicina rural. Con esa misma visión trabajamos aquí, entendiendo que la cadena de la salud pública es una sola: comienza con el médico rural que atiende en una Unidad Primaria de Atención (UPA) en el interior profundo de nuestra provincia, y se completa en centros como el nuestro, preparados para dar batalla en los procedimientos de más alta complejidad para salvar vidas”.