En mayo de 2015, Uruguay quedó conmocionado por uno de los secuestros más impactantes de su historia reciente. La protagonista fue Milvana Salomone, una reconocida ginecóloga y obstetra de Montevideo que permaneció cautiva durante 29 días en condiciones extremas, encerrada en un pozo subterráneo construido por sus captores. Su historia se convirtió en un símbolo de resistencia y mantuvo en vilo a todo el país.
Un secuestro que paralizó a Uruguay
La tarde del 17 de mayo de 2015, Salomone regresaba a su vivienda en el barrio Parque Batlle cuando fue interceptada por delincuentes encapuchados. La médica fue reducida y trasladada a un lugar desconocido, mientras su camioneta apareció más tarde incendiada para dificultar la investigación. Desde ese momento comenzó una intensa búsqueda policial y una angustiante espera para su familia.
Durante semanas, las autoridades trabajaron contra reloj para encontrarla. El caso movilizó a decenas de efectivos y se transformó en una de las investigaciones policiales más importantes del país.
La vida dentro del pozo
El lugar donde permaneció cautiva era un pozo revestido con bloques de cemento, de aproximadamente 1,70 metros de profundidad, oculto debajo de una construcción precaria. Allí pasó casi un mes completamente aislada del mundo exterior.
Las condiciones eran extremas. El espacio se inundaba constantemente y Salomone debía sacar el agua con un balde. Dormía sobre una improvisada cama hecha con bloques, tablas y un colchón. Los secuestradores le proporcionaban comida, artículos de higiene, diarios, revistas y libros, pero nunca le permitieron ver sus rostros.
A pesar de la situación, logró mantener la calma y conservar una rutina mínima que le permitió resistir psicológicamente el encierro.
El rescate y la liberación
Los secuestradores exigieron un rescate millonario que finalmente fue acordado con la familia. Tras varias negociaciones, el dinero fue entregado y los delincuentes decidieron liberarla.
La mañana del 16 de junio de 2015, luego de 29 días de cautiverio, Salomone fue abandonada en una zona rural. Desorientada pero en buen estado físico, logró llegar hasta una vivienda para pedir ayuda y reencontrarse con sus seres queridos.
Una tragedia en medio del cautiverio
Mientras permanecía secuestrada, Milvana sufrió una noticia devastadora: su madre falleció durante esos días de encierro. La médica no pudo despedirse de ella, una de las secuelas emocionales más dolorosas que dejó aquella experiencia.
Un caso que marcó una época
La investigación permitió identificar y detener a los integrantes de la banda responsable del secuestro. El hallazgo del pozo donde estuvo cautiva reveló el nivel de planificación de los delincuentes y generó una enorme repercusión pública.
Más de una década después, el nombre de Milvana Salomone continúa siendo sinónimo de fortaleza y supervivencia. Su increíble historia, viviendo durante casi un mes bajo tierra en un espacio reducido y oscuro, sigue siendo recordada como uno de los casos criminales más impactantes de América del Sur.