Nata, un adolescente de 14 años oriundo de Santa Fe, vive hace más de un año en un hogar en Rosario y sueña con tener una familia propia. Tras atravesar situaciones de maltrato en su infancia, decidió grabar un video contando su historia, y la repercusión fue inmediata: más de 700 personas se anotaron para iniciar el proceso de selección a través del RUAGA (Registro Único de Aspirantes a Guarda con Fines Adoptivos).
“Viví situaciones de maltrato, gritos y violencia. Algo demasiado doloroso en mi infancia. A los 12 años mi mamá me llevó a tribunales para darme en adopción. Yo no quería porque siempre quise tener una familia desde chiquito: un papá y una mamá”, explicó Nata en el video que se viralizó.
Paola Scicchitani, la abogada del adolescente y referente afectiva, relató que conoció a Nata cuando ingresó al programa de protección. “Más allá de ser su abogada, soy un referente afectivo. Él me dice ‘tía’”, contó la profesional.
La situación de adoptabilidad de Nata fue ordenada por el Juzgado de Familia Número 3 de Rosario en octubre de este año. La búsqueda inicial dentro del RUAGA de Santa Fe no arrojó resultados, por lo que Nata decidió grabar el video para dar visibilidad a su caso. “No es algo frecuente, pero él decide grabar un video, algo que no se hace mucho lamentablemente, porque sirve para darles visibilidad a los niños”, agregó la abogada.
Respecto a la repercusión, Scicchitani explicó que, aunque Nata sabe del interés generado, se están tomando medidas para proteger su exposición: “Sabe que la gente está respondiendo muy bien, pero su exposición llegó hasta el video y más no va a hacer”.
En cuanto a sus deseos, Nata espera permanecer en Rosario o en zonas cercanas, aunque está dispuesto a mudarse si la familia adoptiva vive en otro lugar. “Es un chico que sufrió mucho, pero está parado desde otro lado, tiene ganas de progresar. Ama hacer deportes, le fascina la natación y es muy cariñoso”, detalló Scicchitani.
El adolescente sueña con un hogar que le brinde tiempo, acompañamiento en sus actividades y, sobre todo, su propia habitación. Según explicaron desde el Juzgado de Familia, Nata espera tener “una familia de un papá y una mamá o, si no es posible, una familia monoparental”, con la que pueda construir la estabilidad y el afecto que siempre deseó.