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Tormentas extremas: una amenaza creciente y el desafío de prevenirlas

Este fenómeno, que afecta cada vez más regiones del mundo, plantea un desafío global en términos de prevención y mitigación, especialmente para las comunidades más vulnerables.

Las tormentas extremas, que combinan lluvias torrenciales, vientos huracanados e inundaciones catastróficas, están intensificándose debido al cambio climático. Este fenómeno, que afecta cada vez más regiones del mundo, plantea un desafío global en términos de prevención y mitigación, especialmente para las comunidades más vulnerables.

 

El impacto del cambio climático

Pablo Sarricolea, director del Departamento de Geografía de la Universidad de Chile, relaciona directamente el cambio climático con la creciente frecuencia e intensidad de estos fenómenos. “Eventos como las DANA (Depresiones Aisladas en Niveles Altos), como la que devastó Valencia, son consecuencias directas del calentamiento global y la acumulación de gases de efecto invernadero”, explicó.

En España, una reciente tormenta dejó cientos de muertos y desaparecidos, con precipitaciones que superaron los 500 litros por metro cuadrado en pocas horas. Esta saturación del suelo y desbordamiento de sistemas de drenaje ocasionaron daños irreparables.

 

América del Sur y el riesgo latente

Aunque Sudamérica aún no enfrenta tormentas de esta magnitud, el riesgo es latente. En países como Chile y Argentina, la vulnerabilidad de ciertas regiones requiere medidas preventivas urgentes.

En Argentina, el Sistema Nacional de Gestión Integral del Riesgo (SINAGIR) juega un rol clave en la respuesta a desastres naturales. Martín Guerra, director de Operaciones de Protección Civil, explicó que su protocolo incluye recursos críticos, refugios temporales y telecomunicaciones interoperables para coordinar acciones durante emergencias.

“En 2024 realizamos más de 300 simulacros en todo el país, fortaleciendo nuestra capacidad de respuesta. Además, hemos capacitado brigadas especializadas para rescates urbanos en casos de colapsos estructurales”, destacó Guerra.

 

Soluciones sostenibles

La infraestructura verde y azul surge como una estrategia fundamental para enfrentar las tormentas extremas. Estas soluciones incluyen parques inundables, sistemas de drenaje urbano eficientes y lagunas temporales que actúan como depósitos naturales de agua, minimizando el impacto de lluvias intensas.

Sebastián Portillo, coordinador de Prevención del Riesgo de Desastres del Ministerio de Seguridad, subrayó la importancia de adaptar la planificación urbana a los nuevos desafíos climáticos. “Estamos trabajando en proyectos como ‘Comunidades vulnerables aguas abajo’, que prepara a las poblaciones cercanas a presas y ríos mediante mapas de riesgo y planes de evacuación”, señaló.

Además, la tecnología avanzada desempeña un papel esencial en la prevención. El Sistema Nacional de Monitoreo de Emergencias (SINAME) recopila datos en tiempo real de organismos como el Servicio Meteorológico Nacional, permitiendo emitir alertas tempranas y coordinar respuestas rápidas.

 

La importancia de la prevención

Los expertos coinciden en que invertir en prevención resulta mucho más económico que reconstruir después de un desastre. “La gestión integral del riesgo debe ser una prioridad en la agenda pública. Proteger a nuestras comunidades es una responsabilidad colectiva”, concluyó Guerra.

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