Una joven catamarqueña acababa de recibir su título y festejaba rodeada de amigos, colores, espuma y cotillón, cuando ocurrió algo tan inesperado como divertido. En medio del alboroto, un joven limpiavidrios que trabajaba en la zona se acercó, la felicitó y, casi sin pensarlo, se convirtió en el héroe del momento.
Según relataron testigos, el trabajador tomó un balde con agua que usaba para limpiar parabrisas y, entre risas, ayudó a la flamante profesional a sacarse toda la espuma y el papel picado del cuerpo. Ella, todavía sorprendida, lo agradeció mientras el resto celebraba la escena.