La gastronomía de nuestra tierra posee una mística única, un sabor que habla del monte, del fuego y de las tradiciones transmitidas de generación en generación. Esa esencia profunda fue la que brilló con luz propia en la 20ª edición de Caminos y Sabores, la megaferia federal que se lleva a cabo del 9 al 12 de julio de 2026 en el BA Ferial (CABA). Este importante evento reúne a más de 500 productores, emprendedores y cocineros de todo el país, transformándose en el epicentro donde confluyen las identidades culinarias de la Argentina.
Este año, ante la reconfiguración del evento debido a la ausencia del aula taller móvil que solía proveer el Ministerio de Capital Humano, la organización seleccionó estrictamente a solo cuatro cocineros de todo el país para presentarse en los escenarios mayores: los representantes de Córdoba, Catamarca, San Juan y, por supuesto, Santiago del Estero. La responsabilidad de llevar el estandarte de la Madre de Ciudades recayó en las manos de Berta Ruiz, oriunda de la localidad de Weisburd, quien transformó su clase en un hito cargado de emotividad y cultura santiagueña.
Un escenario imponente y un aplauso unánime
En diálogo abierto, Berta Ruiz relató los pormenores y las intensas emociones vividas durante una jornada que quedará marcada en su memoria y en la de la cocina regional:
“Me ha tocado por Santiago y me he ocupado tanto de que salga bien este trabajo; he usado una carne buena para lucirme con las empanadas y así ha sido: he sido ovacionada, me han aplaudido tanto”, expresó la cocinera con notable emoción.
La cocinera de Weisburd confesó que la magnitud del escenario mayor y la masiva concurrencia generaron un impacto inicial imprevisto:
“Llegamos y es un escenario grandísimo que tiene un montón de butacas para que la gente pueda ver la clase. En el momento que me estaba poniendo el micrófono, me doy vuelta y tenía un lleno total; no lo podía creer. Ahí me han temblado un poco las piernas, pero salí porque ya estaba concentrada y quería dar lo mejor; y lo he dado”.
Vestida especialmente para la ocasión gracias al soporte técnico de marcas locales en Buenos Aires que le brindaron su apoyo, Berta estuvo acompañada en la conducción del evento por el reconocido periodista de Radio Continental, César Tapia, quien conoce de cerca el sacrificio y la trayectoria de los trabajadores de la cultura del interior.
Sabores con historia: charqui, mistoles y el recuerdo del padre
Más allá de la demostración técnica, la clase de Berta Ruiz se convirtió en un viaje hacia el interior profundo de Santiago del Estero. En vivo, además de la preparación de las empanadas santiagueñas, se encargó de rescatar e instruir al público sobre el charqui y el tradicional pastel de charqui, dos pilares fundamentales de nuestra soberanía alimentaria histórica.
La presentación incluyó la exhibición de otros productos icónicos de nuestra flora y costumbres culinarias, tales como el pancacho, los mistoles y los chipacos, complementando el panorama artesanal que la provincia exhibe en la feria, donde también destacan productos como el café de algarroba, las nueces confitadas y los trabajos de diversos artesanos de nuestra tierra.
Sin embargo, el instante más conmovedor de la disertación ocurrió cuando la gastronomía se unió con la memoria familiar. Berta matizó los tiempos de cocción relatando las vivencias de su pueblo y las enseñanzas de su infancia:
“He contado de mi pueblo, de donde vengo, y creo que muchos se han emocionado por la historia que uno viene contando y el sacrificio. He contado de mi papi, de la cocina del monte, de lo que él hacía; los entretenía mientras iba cocinando. La cocina de Santiago siempre va a ser bienvenida a donde vaya”.
El sabor del reconocimiento
Pese al rotundo éxito de la convocatoria y las felicitaciones explícitas de la Dirección de Caminos y Sabores —quienes invitaron a la cocinera a revisar el impacto y los elogios cosechados en la página oficial del evento—
“Lo bueno es lo que uno transmite, lo que da y lo que siente. Yo me despedí diciéndoles que con un profundo amor hago esta cocina, con muchos sentimientos. A donde llego siempre soy bienvenida; nos vamos sin nada en la feria, en cada lugar que vamos trabajamos bien y nos vamos. Seguimos camino y le digo a Dios gracias por todo lo que nos ha dado”, concluyó.
La presentación de Berta Ruiz en la Rural de Palermo ratifica una verdad ineludible: la gastronomía santiagueña del interior no solo es un deleite para el paladar, sino una resistencia cultural viva que, sostenida en el sacrificio y el amor de sus hacedores, es capaz de conquistar los escenarios más exigentes del país.