La génesis de Caravan Jazz Gitano se remonta a mediados del año 2014, naciendo como un espacio de experimentación transparente entre amigos que compartían el impulso de la improvisación. Su fundador y guitarrista, Oscar Ortiz Vieira, evoca aquellos primeros encuentros informales que moldearon el proyecto:
“Esta propuesta nace allá por mediados de 2014, de unas jam sessions que armábamos como zapadas para juntarnos e improvisar con amigos. Empezamos con Carlos Sandoval, que actualmente toca el violín, y Dangero Ponce en el bajo. Hacíamos estándares de jazz conocidos en bares de Santiago, pero de a poco nos inclinamos por el jazz manouche o jazz gitano francés. Al ver la excelente respuesta del público, en diciembre de ese año nos definimos puntualmente por este estilo nacido en París en la década de 1930 de la mano de Django Reinhardt y Stéphane Grappelli”.
A lo largo de más de una década de trayectoria, la banda ha sabido asimilar los cambios internos de su formación como una oportunidad para enriquecer su paleta sonora. Tras la salida de Ponce, la incorporación de Lisandro Ledesma en el bajo marcó una etapa de consolidación. Sin embargo, la flexibilidad es una marca registrada del grupo en Santiago. En los últimos meses, la fisonomía instrumental mutó de manera estratégica: la contrabajista Leyla Nassif se sumó a las filas del grupo, permitiendo que Ledesma pasara a ejecutar la guitarra rítmica y solista, mientras que Marcelo Tiberti (anteriormente abocado a las cuerdas) recuperó su instrumento principal, el teclado.
Esta rotación permanente como quinteto o sexteto no responde a un debilitamiento, sino a las sabias dinámicas de supervivencia que enfrentan los artistas del interior del país, donde los músicos deben diversificar sus proyectos para sostener sus carreras profesionales sin acotar su horizonte creativo.
Una travesía de doce años
Para sus integrantes, Caravan Jazz Gitano representa una escuela de vida y un laboratorio acústico en constante expansión. El violinista Carlos Sandoval define la experiencia como un proceso de maduración técnica y espiritual: “Para mí, y creo que para todos, esto es un constante crecimiento. No es aprender un tema, tocarlo y ya está. Al mismo tema lo tocamos una y otra vez, y cada vez le encontramos cositas diferentes: una escala medio exótica o gitana, un acorde spinettiano por parte del pianista, o búsquedas percusivas. Esto exige escuchar de forma permanente”.
Esa apertura estética se traduce en la incorporación de lenguajes universales y contemporáneos. Marcelo Raymundi destaca que la convivencia en el grupo ha propiciado la fusión de géneros impensados para el jazz tradicional: “Han surgido ideas como integrar obras de Astor Piazzolla, sumar el tango a través de clásicos como ‘La Cumparsita’ e inclusive llegamos a adaptar una vez un tema de la banda de música electrónica Daft Punk. Buscamos probar cómo rinde el estilo en distintas vertientes musicales”. Asimismo, el tecladista resalta que muchas de estas decisiones nacen de la calidez de los asados y las reuniones informales, donde el debate sobre el curso estético de la banda se teje bajo el calor del afecto familiar y la amistad.
Por su parte, el percusionista Marcos Vizoso valora el marco de libertad conceptual que le brindan sus compañeros, lo que le permite romper con la ortodoxia del jazz gitano europeo para matizarlo con texturas rítmicas de otras latitudes:
“El jazz tradicional te brinda la libertad de jugar dentro de una estructura musical clara. En mi caso, la banda me permite incorporar elementos percusivos diversos como un djembe o un derbake. Incluso jugamos con los palillos en cualquier rincón de la sala, ejecutando ritmos sobre una sartén o sobre esas viejas tablas de madera que se usaban para lavar la ropa. Es un rasgo que agradezco profundamente”.
El juego de la escena y el valor del arte
La frescura de la banda se percibe de forma transparente en sus ensayos y puestas en escena, un aspecto fundamental para los miembros que se sumaron en las etapas más recientes. Leyla Nassif confiesa el disfrute que le genera formar parte de este engranaje: “A mí la banda me hace burla porque suelo sonreír y reírme durante todo el ensayo. Me divierto mucho porque es un estilo sumamente versátil. Más allá de su estructura, el grupo le da una onda que permite abordar desde clásicos tradicionales hasta canciones del pop o el rock. Es hermoso el ida y vuelta que se genera en los solos y las improvisaciones; te da la elasticidad de hacer un tema que dure 3 minutos o que se extienda a 25 minutos, disfrutándolo de principio a fin”.
Finalmente, Lisandro Ledesma reflexiona sobre el peso institucional y sociocultural que reviste sostener una propuesta de estas características en el norte argentino, ligando la creatividad a los diferentes bagajes de sus miembros: “Es sumamente importante que en Santiago del Estero exista una opción como Caravan. Siempre se nos asocia de forma lineal con la idea exclusiva del folclore, pero la realidad demuestra que en nuestra provincia hay muchísimo talento, rock, funk y creatividad para hacer de todo. Quienes integramos la banda venimos de diferentes palos musicales. Tenemos el privilegio de hacer un estilo alegre, enérgico y con una impronta sonora propia que nos dota de identidad dentro del género”.
Una cita imperdible
De cara al concierto del próximo sábado 18 de julio, Caravan Jazz Gitano presentará una profunda renovación de su repertorio. Sin abandonar los clásicos históricos de Reinhardt que jalonaron su identidad, el sexteto incorporará canciones populares adaptadas a la rítmica del swing y el gypsy jazz, jugando con melodías reconocibles provenientes del universo del pop comercial y de bandas sonoras del cine internacional.
Para coronar la velada, la banda sumará invitados especiales que aportarán nuevas texturas tímbricas: se destaca la participación de Walter Ortiz Vieira, quien intervendrá en las voces interpretando canciones en lengua francesa, y la flautista Alicia Villalba, sumando la sutil sonoridad de los instrumentos de viento a una noche que promete ser una verdadera fiesta de la cultura y la libre expresión en nuestra provincia. Las coordenadas están dispuestas para ser testigos de una de las agrupaciones más auténticas y sofisticadas de la escena santiagueña.