El cine nacional vuelve a posar su mirada en el interior profundo, allí donde el conflicto por la tierra se escribe con sangre y esperanza. El estreno de «Nuestra Tierra», la más reciente obra de la aclamada directora Lucrecia Martel, no es solo un evento cinematográfico; es un acto de memoria necesaria. El documental aborda el asesinato del cacique Javier Chocobar en 2009, un hecho que marcó un antes y un después en la lucha por los derechos humanos y la tenencia de la tierra en Tucumán.
En este complejo entramado de dolor y resiliencia, aparece un actor inesperado pero fundamental: Ángeles Solidarios. Este grupo de motociclistas ha forjado un vínculo inquebrantable con la comunidad de Chuschagasta, transformando el rugir de sus motores en un mensaje de acompañamiento.
El vínculo: De la ruta a la realidad social
Para los integrantes de Ángeles Solidarios, la relación con la familia Chocobar nació desde el afecto y la acción directa. Sandra Pertierra de Ligresti, referente del grupo, explica que esta conexión especial se gestó en celebraciones comunitarias y se convirtió en una causa de vida.
“Ángeles Solidarios nació en Chuschagasta en una celebración del Día del Niño allá por el 2017... nos sentimos orgullosos de ser parte de la familia Chocobar, una amistad y cariño que se fue dando con nuestras visitas”, relata Sandra, subrayando que la lucha de la comunidad es, ante todo, una cuestión de justicia y respeto.
La obra de Martel: Un espejo de injusticia sistemática
El documental de Martel expone la violencia sistemática que sufrió la comunidad, primero por parte de quienes intentaron apropiarse de sus territorios y, en segundo lugar, por una justicia que dilató el proceso por más de una década. La proyección de la obra en La Banda, Santiago del Estero, adquiere una relevancia estratégica para visibilizar la problemática de los pueblos originarios en todo el norte argentino.
“La defensa de las tierras y la cultura de los pueblos originarios es un tema que nos toca en el corazón... hemos visto la resiliencia y la fortaleza de la comunidad, y sabemos que su lucha es nuestra lucha”, afirma Pertierra de Ligresti.
Equilibrio entre la libertad y el compromiso
Ser motociclista suele asociarse con la libertad de la ruta, pero para estos grupos —incluyendo a “Los Mismos de Siempre” y “Ángeles Solidarios Tucumán”— la aventura no es ajena al contexto social. La entrevistada destaca ese delicado balance:
• La Realidad del Camino: “Como motociclistas solidarios, estamos acostumbrados a vivir en la ruta disfrutando de la libertad... Pero también somos conscientes de la realidad que nos rodea”.
• El Cine como Herramienta: Para ellos, la película de Lucrecia Martel es el vehículo perfecto para amplificar las voces que han sido silenciadas. “El documental es un ejemplo perfecto de cómo podemos usar nuestra voz a favor de aquellos que no son escuchados”.
La salud de una democracia se mide por la capacidad de sus instituciones para proteger a los más vulnerables. Mientras «Nuestra Tierra» recorre las salas del país, los Ángeles Solidarios continúan su aprendizaje constante: escuchar, ser empáticos y actuar con compasión. Porque, como bien señala Sandra, la historia de Javier Chocobar es un recordatorio de que la lucha por los derechos humanos es un trabajo