En la tierra donde la poesía es ley y el canto es refugio, la nueva generación de músicos bandeños está escribiendo sus propias rimas con un lenguaje actual pero igual de sentido. Gerardo Alejandro Ruiz, Benjamín Gerez y Erik Nahuel Giménez representan ese impulso emergente que busca profundizar las calles santiagueñas a través del género urbano, demostrando que el R&B es una expresión válida y genuina en nuestra provincia.
El motor del equipo: La dinámica creativa
El proceso de “cocción” de sus canciones en el estudio es el resultado de un funcionamiento en bloque donde la sinergia fluye de manera natural. Según explican, el proceso varía según el objetivo del día: a veces llegan con una idea predeterminada y otras, simplemente, dejan que las ideas del momento tomen forma en el espacio compartido.
En esta tríada creativa, los roles están claros pero son flexibles:
El pulso del sonido: Benjamín Gerez es quien mayormente marca el ritmo y la dirección sonora, cumpliendo el rol clave de beatmaker además de aportar como artista y productor.
La puesta en común: Las tres mentes aportan sus ideas para transformar la sinergia en un sonido que los identifique.
Identidad, territorio y experimentación
Lejos de conformarse con las fórmulas repetitivas, este equipo busca aportar un “color” especial a la escena local. Su apuesta principal radica en el R&B fusionado con el trap, un género que consideran que aún necesita mayor difusión en la región.
Para diferenciarse, el grupo planea un giro hacia lo orgánico: “La verdad que ahora queremos fusionar instrumentos físicos y que no sean todos digitales y de ahí experimentar”. Esta mezcla entre lo electrónico y lo tangible busca rescatar la esencia de nuestra cultura desde una perspectiva moderna.
El equilibrio entre el “Touch” y la Tecnología
En una era donde el acceso a herramientas digitales es total, los artistas bandeños tienen claro que el software es solo una parte de la ecuación. “A pesar de los avances tecnológicos en la industria de la música, es necesario tener ese toque ‘mágico’ o ‘talento’ que muchos llaman para marcar esa diferencia”.
Para este equipo, la clave de la conexión con el público no reside solo en la perfección técnica, sino en el conjunto de las herramientas y el sentimiento humano que forman un equilibrio necesario para transmitir emociones reales.
La marca registrada y el sueño de la expansión
Si algo definirá a una producción salida de su estudio es el tratamiento vocal. Su marca de fábrica, ese detalle que el oyente identificará de inmediato, son las multi voces o voces de coro, un elemento con el que buscan marcar una diferencia técnica y artística en cada track.
De cara al futuro inmediato de este 2026, los objetivos son ambiciosos y claros:
* Visibilidad: Dar a conocer con más fuerza tanto al equipo de trabajo como a los artistas individuales.
* Proyección Nacional: El gran paso soñado es llegar a Buenos Aires para establecer contactos y expandir el sello del sonido bandeño hacia los grandes centros de la industria musical.