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Galpón Trío: El tercer tomo de una hermandad que florece en la fusión

Marcelo Raimundi, Daddy López y Marcos Vizoso no solo comparten un escenario; comparten una filosofía de vida. Tras 11 años de historia, parates necesarios y desafíos personales, regresan a los ensayos con una visión renovada y poderosa.

Hay encuentros que están marcados por el destino y otros por un “casting” improvisado entre cajas de libros. Así lo recuerda Marcelo Raimundi sobre aquel 2015 cuando se unió a Daddy López y Marcos Vizoso. Lo que comenzó como una prueba de afinidad terminó consolidando a Galpón Trío, una formación que hoy vive su “tercer tomo”, una etapa de madurez donde la urgencia de tocar se mezcla con el rigor profesional de quienes ven la música como un oficio sagrado.

Su objetivo, llevar el sonido de Santiago del Estero al mundo.
Su objetivo, llevar el sonido de Santiago del Estero al mundo.

El overol del músico

Si algo quedó claro en la charla es que, para estos tres artistas, la música no es un pasatiempo. “En algún momento decidimos usar el overol como traje de músico”, comenta Marcos Vizoso. “Queríamos mostrar que la música significa trabajo”.

Ese compromiso se traduce en una dinámica de ensayos rigurosa, donde las partituras de Daddy López —un “relojero” de la composición— se encuentran con la explosión rítmica de Marcos y la sensibilidad de Marcelo en la guitarra. “Dadi me respeta mucho cuando me escribe; sabe lo que la guitarra tiene que hacer, pero deja espacio para la interpretación”, confiesa Raimundi, quien destaca la búsqueda incansable de la calidad por sobre el “sintetizado” de la modernidad.

Santiago como base, el mundo como horizonte

Tras un parate importante el año pasado por cuestiones personales y de salud, el trío ha vuelto al ruedo con una agenda cargada de sueños. La meta inmediata es el interior de la provincia y las grandes capitales como Córdoba, Buenos Aires y Rosario. Pero la mirada está puesta más allá: para el 2027, el objetivo es cruzar las fronteras nacionales.

“Queremos mostrar lo que hacemos en todo el mundo. El ritmo y la evolución de nuestra música pueden llegar al corazón de cualquiera, entienda o no la letra”, asegura Vizoso con la convicción de quien ha recorrido escenarios internacionales.

Con proyección musical única.
Con proyección musical única.

Fusión sin prejuicios: El “Power Trío” santiagueño

¿Qué es Galpón Trío? Es un “blues baldeño”, es un valsecito nacido de un almuerzo entre amigos, es rock, es folklore estilizado y es, sobre todo, libertad. “No tenemos prejuicios. Si el tema nos gusta a los tres, va”, explica Daddy López. Esa eclecticidad es la que les permite saltar de una chacarera a un bossa nova o un candombe con la naturalidad de quien respira música.

La charla fluyó entre anécdotas de castings en librerías y sueños de tocar con grandes como Santana, pero el núcleo siempre fue el mismo: la conexión humana. El grupo funciona, muchas veces, como terapia grupal. “Somos amigos, somos hermanos, nos contenemos en todo sentido”, dicen casi a coro.

En una charla amena, contaron hacia dónde va este power trío.
En una charla amena, contaron hacia dónde va este power trío.

Hacia donde la música los lleve

Galpón Trío vuelve a florecer. Como una primavera que se resiste a morir, estos tres maestros se preparan para demostrar que en Santiago del Estero se sigue haciendo música de altísima factura, basada en el estudio, el respeto al público y la pasión innegociable.

Para Marcelo Raimundi, Daddy López y Marcos Vizoso, el escenario es el destino, pero el camino es la honestidad de sus instrumentos. Han superado pausas, distancias y desafíos personales, solo para confirmar que el vínculo que los une es tan sólido como los acordes que construyen en cada ensayo. Su regreso no es solo una noticia para la agenda cultural; es un acto de resistencia de la belleza sobre el ruido.

“Nuestro objetivo es hacer que la gente sea feliz a través de nuestra música”, concluyen con la serenidad de quienes ya no tienen nada que demostrar, pero sí mucho por entregar. Y al escucharlos hablar, queda claro que el Galpón no es solo un lugar donde se guardan instrumentos; es el refugio sagrado donde se protegen, se riegan y se proyectan los sueños más puros de nuestra cultura santiagueña.

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