La polémica en torno a Gran Hermano Generación Dorada (Telefe) no cesa. Luego de la expulsión de Carmiña Masi por comentarios racistas contra Jenny Mavinga, la modelo y conductora Anamá Ferreira se convirtió en protagonista de un nuevo debate tras ser señalada por Florencia Cabrera, ex participante del reality, de supuestas actitudes discriminatorias en el ámbito laboral.
Cabrera aseguró haber recibido comentarios desubicados por parte de Ferreira durante la convivencia en paneles y programas, describiendo su experiencia como un acto de discriminación y subestimación. “Es muy discriminadora aunque en el ambiente digan que no. He compartido paneles y fui invitada a su programa; se metió conmigo, con mi laburo… comentarios desubicados cuando yo llevaba información”, declaró la ex participante.
Frente a estas acusaciones, Ferreira pidió salir al aire en LAM, el ciclo conducido por Ángel de Brito, para ejercer su derecho a réplica. La conductora negó categóricamente los señalamientos: “Con ninguna tuve inconvenientes en Gossip, trabajamos súper bien con todas”, afirmó. Además, presentó mensajes de WhatsApp y registros de gestiones laborales que, según explicó, demuestran su buena relación con Cabrera y los esfuerzos realizados para incluirla en desfiles y campañas.
“Lo único que hice con ella fue llamarla para desfilar, hablar con marcas y coordinar cobros. Todo quedó registrado y siempre tuve la mejor disposición”, agregó Ferreira. También recordó que cuando la exparticipante trabajó en streaming tras su paso por Gossip, su colaboración fue avalada por la propia modelo: “No entiendo la acusación, siempre se le brindaron oportunidades”, concluyó.
Además, Ferreira se pronunció sobre la polémica generada por la expulsión de Carmiña Masi de Gran Hermano, repudiando los comentarios racistas y pidiendo que otros participantes involucrados, como Emanuel Di Gioia, reciban sanciones similares por sus reacciones durante el incidente.
El debate en redes y medios continúa, mientras Gran Hermano Generación Dorada sigue en el centro de la discusión sobre racismo y respeto dentro de la casa, y la intervención de Ferreira sumó un nuevo capítulo al análisis público sobre los límites del comportamiento y la responsabilidad de los participantes y figuras mediáticas.