La muerte de John Lennon marcó un antes y un después en la música mundial. Tenía apenas 40 años, atravesaba uno de los momentos más creativos de su carrera y acababa de regresar a la actividad artística luego de cinco años alejado de los estudios de grabación.
Nada hacía prever que aquella jornada terminaría con uno de los asesinatos más recordados del siglo XX.
Una jornada que parecía normal
El lunes 8 de diciembre de 1980, Lennon pasó la mañana en el edificio The Dakota, su residencia ubicada frente a Central Park, en Nueva York.
Durante el día concedió entrevistas y participó en una sesión fotográfica junto a su esposa, Yoko Ono, para la revista Rolling Stone. Esa misma tarde ambos se dirigieron al estudio Record Plant para continuar trabajando en las canciones del álbum Double Fantasy, publicado apenas unas semanas antes.
Antes de abandonar el edificio ocurrió un hecho que luego sería clave para la investigación.
El encuentro con su asesino
Entre las personas que aguardaban en la entrada de The Dakota se encontraba Mark David Chapman, un joven de 25 años oriundo de Hawái.
Chapman llevaba varias horas esperando a Lennon y, cuando el músico salió del edificio, le pidió que le firmara un ejemplar de Double Fantasy.
Lennon aceptó el pedido con amabilidad. Un fotógrafo incluso captó el momento exacto en el que el ex-Beatle le entregaba el disco autografiado al hombre que, horas después, terminaría con su vida.
Aquella imagen se convirtió en una de las fotografías más estremecedoras de la historia de la música.
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Los disparos frente al edificio
Cerca de las 22.50, Lennon y Ono regresaron a The Dakota.
Mientras caminaban hacia el ingreso del edificio, Chapman salió de entre las sombras y disparó cinco veces con un revólver calibre .38.
Cuatro proyectiles impactaron en la espalda y el hombro izquierdo del músico.
Lennon logró ingresar al hall del edificio, donde alcanzó a desplomarse antes de perder el conocimiento.
La desesperada carrera al hospital
Los primeros policías que llegaron al lugar decidieron no esperar una ambulancia.
Subieron al músico a un patrullero y lo trasladaron a toda velocidad hasta el Hospital Roosevelt, donde un equipo médico intentó reanimarlo durante varios minutos.
Las heridas habían provocado una pérdida masiva de sangre.
A las 23.15, John Lennon fue declarado muerto.
El asesino nunca intentó escapar
Uno de los aspectos más llamativos del caso fue la actitud de Chapman.
Tras efectuar los disparos no huyó del lugar.
Se sentó tranquilamente en la vereda y comenzó a leer un ejemplar de la novela El guardián entre el centeno, de J. D. Salinger.
Cuando la Policía llegó, el joven entregó el arma sin ofrecer resistencia.
¿Por qué lo hizo?
Chapman declaró que llevaba meses planeando el asesinato.
Con el tiempo explicó que sentía una obsesión enfermiza por Lennon y que buscaba convertirse en una persona famosa mediante el crimen.
También manifestó que consideraba al músico un "hipócrita", especialmente por la contradicción que veía entre sus mensajes sobre la paz y la enorme fortuna que había acumulado.
Los especialistas determinaron que padecía graves trastornos psicológicos, aunque fue considerado penalmente responsable de sus actos.
La condena
En 1981, Chapman se declaró culpable por asesinato en segundo grado.
La Justicia lo condenó a 20 años de prisión perpetua, una pena que en el estado de Nueva York permite solicitar la libertad condicional una vez cumplido el mínimo de la condena.
Desde el año 2000 presentó numerosas solicitudes de libertad anticipada.
Todas fueron rechazadas.
La Junta de Libertad Condicional consideró que liberarlo representaría un riesgo para la sociedad y minimizaría la gravedad del crimen.
El impacto mundial
La noticia de la muerte de Lennon recorrió el planeta en cuestión de minutos.
Miles de personas comenzaron a reunirse espontáneamente frente al edificio Dakota y en distintas plazas del mundo para rendir homenaje al artista.
En Central Park, frente a su residencia, se creó años más tarde el memorial Strawberry Fields, uno de los sitios más visitados por los fanáticos de The Beatles.
Un crimen que sigue generando preguntas
Más de cuatro décadas después, el asesinato de John Lennon continúa despertando interés por las circunstancias que rodearon el caso.
La imagen del músico firmando un disco a su futuro asesino apenas horas antes del crimen, la frialdad con la que Chapman esperó a la Policía y el enorme impacto cultural de la pérdida convirtieron el hecho en uno de los homicidios más emblemáticos del siglo XX.
La muerte de Lennon no solo puso fin a la vida de uno de los compositores más influyentes de todos los tiempos. También dejó una pregunta que todavía resuena entre millones de admiradores: ¿qué habría sido de la música si aquella noche del 8 de diciembre de 1980 hubiera tenido un final diferente?