El productor Gustavo Yankelevich abrió su corazón y relató una experiencia personal en la que sintió la presencia de su hija, Romina Yan, a más de una década de su fallecimiento.
En una entrevista con La Nación, el empresario recordó un episodio reciente que lo emocionó profundamente. “Estaba en el auto, llovía, y de repente una gota en el parabrisas me generó una sensación muy especial. Sentí felicidad, sentí que era ella”, expresó.
Según su relato, el momento fue tan intenso que no pudo contener las lágrimas, mientras experimentaba una mezcla de tristeza y alegría. “Lloraba y me reía, porque la sentía cerca”, agregó.
Una coincidencia que lo impactó
Lejos de tratarse de un hecho aislado, Yankelevich contó que al día siguiente compartió la experiencia en terapia, donde ocurrió algo que lo sorprendió aún más.
Su psicóloga, quien también había atendido a su hija, le mostró una carpeta con dibujos realizados por Romina: eran gotas de agua. “En mi vida supe que ella dibujaba gotas. “Cuando lo vi, casi me muero”, relató conmovido.
Un vínculo que trasciende
El productor volvió a poner en palabras el profundo amor y la conexión que mantiene con su hija, incluso a través de señales que interpreta como manifestaciones de su presencia.
La muerte de Romina Yan fue un golpe devastador para su familia, incluida su madre, la reconocida productora Cris Morena, y desde entonces, tanto Yankelevich como sus seres queridos han compartido distintas vivencias marcadas por el recuerdo y la emoción.
Este nuevo testimonio vuelve a reflejar cómo, a pesar del paso del tiempo, el vínculo afectivo permanece intacto y se manifiesta en los momentos más inesperados.