El icónico auto de la película 2 Fast 2 Furious permaneció oculto en Europa y fue preservado como una pieza de colección por un particular.
El legendario Nissan Skyline R34 GT-R, conducido por Paul Walker en la segunda entrega de la saga The Fast and the Furious, fue finalmente localizado y recuperado después de casi dos décadas fuera del radar. Durante 18 años, el vehículo estuvo en manos de un hombre mayor en Europa, quien lo mantuvo resguardado dentro de su vivienda.
Lejos de estar destruido o abandonado, el Skyline permaneció exhibido en la sala de estar del segundo piso, tratado casi como una pieza de museo y cuidado con esmero, lejos de la atención pública que recibió durante el auge de la franquicia cinematográfica.
Este modelo es el auto original utilizado en pantalla, no una réplica ni una unidad similar, lo que lo convierte en una pieza única para coleccionistas y fanáticos. Con el tiempo, el vehículo se transformó en un símbolo del legado de Paul Walker y en un referente dentro de la cultura automovilística y tuning que la saga ayudó a popularizar.
Su recuperación no solo revive la nostalgia de los seguidores de la franquicia, sino que también pone en valor un pedazo de la historia del cine y del automovilismo en la pantalla grande.