Reseña del Lic. Juan Pablo Salomón*
"Triángulo amoroso", la serie de Wanda Nara y Maxi López, cuenta con la participación de César Bordón, Sebastián Presta, Pachu Peña y Georgina Barbarrosa, entre otras figuras que completan el elenco.
A partir de todo lo expuesto mediáticamente en estos años, se ofrece una comedia con mucha ocurrencia, cargada de guiños y bastante morbo en torno a la polémica relación entre los protagonistas.
Pero lo más interesante de todo esto es la producción. ¿Quién está detrás? Esta serie es original de Telefe y producida para SHORTA, la flamante plataforma argentina de series verticales, primera en América Latina en dedicarse a este formato. Se trata del nuevo proyecto del director argentino Armando Bo (El último Elvis, Animal; ganador del Óscar a mejor guion por su trabajo en Birdman).
De esta propuesta también participan Ariel Arrieta, empresario vinculado al mundo de las TICs, de plataformas, con hubs de financiamiento; y Tomás Escobar, célebremente conocido por ser el creador de Cuevana, el popular sitio de internet de acceso a contenidos audiovisuales que marcó a la generación millennial.
SHORTA, lanzado a fines de marzo de este año, ofrece un catálogo especializado en microdramas y series verticales pensadas exclusivamente para verse desde el celular. Los capítulos duran entre uno y tres minutos, combinando la rapidez de internet con calidad cinematográfica, ya que experimenta con la narrativa del scroll (deslizamiento). Esta innovación busca capitalizar los consumos de la industria cultural adecuados a las posibilidades del dispositivo móvil.
Ya se encuentran disponibles series con las actuaciones de Juli Savioli, Jero Freixa, Juli Coria, Baltazar Murillo —de la serie sobre Carlos Tevez, Apache— y Malena Ratner —la cantante de Soy Luna—, entre otras figuras muy convocantes de internet por su presencia en streaming, contenido de Instagram, TikTok, la escena musical o la actuación en producciones para plataformas. Entre todos ellos, suman alrededor de 10 millones de seguidores en redes sociales.
Además de producciones originales, la plataforma también se está convirtiendo en el centro de gravitación de series que originalmente fueron creadas para YouTube: es el caso de El hotel de los secretos, producida por The Eleven Hub, que reúne a exparticipantes de Gran Hermano como Marcos Ginocchio, Tato Algorta, Luz Tito y Martina Pereyra; o la producción original de Olga, TILF, un drama erótico escrito y dirigido por Gimena Accardi y Agustina Navarro, y protagonizado por la misma Accardi y el cantante Seven Kayne.
Esta industria empezó en China hace un par de años y cuenta con un volumen de 2.500 millones de descargas en todo el mundo y un aproximado de 8.000 millones de dólares al año. La plataforma más representativa de este movimiento es ReelShort. En ella están indexadas otras series nacionales, como Cómo deshacerse de una estrella de fútbol, protagonizada por Sofía “Jujuy” Jiménez, Barbie Vélez y Lionel Ferro; o Dinero, armas y feliz Navidad, una producción de “Río Ancho”, compañía cordobesa a cargo de Lorena Quevedo, la productora de la película Almamula del santiagueño Juan Sebastián Torales.
Estamos ante una manifestación del mercado ante el cambio de los consumos, dando respuestas a esas nuevas demandas con un modelo que, hasta ahora, ofrece como resultado números muy auspiciosos y lleva a repensar los estándares narrativos, la apropiación de tecnologías para el entretenimiento y un cambio de paradigma para los estratos donde se piensa la producción audiovisual en su dimensión comercial.
No es excepcional que aparezca SHORTA, que empiece a cobrar relevancia esta tendencia y se posicionen estos formatos en lugares de toma de decisión oficiales. En diciembre del año pasado, el presidente del INCAA, Carlos Pirovano, en la antesala del Festival Internacional de Cine de Mar del Plata, fue consultado por la prensa sobre las tiras televisivas y respondió tajante: “Las novelas están desapareciendo”, a la vez que destacó la proliferación del “contenido que se está grabando en vertical”, tanto en formato seriado como en piezas de larga y corta duración. A todo esto, se debe también sumar que, a principios de este año, el INCAA ha lanzado un concurso para microficción con premios de hasta 30 mil dólares por proyecto para series verticales de videos de un minuto y 60 capítulos.
¿Qué podemos esperar de esto en un escenario en el que hay un plan de fomento para este tipo de industrias y en el que evidentemente hay un público muy diverso que se ve más vinculado a estas propuestas que a los formatos tradicionales? Porque no se trata solo de las nuevas generaciones. Al incorporar a figuras que se consagraron en la TV del siglo pasado y a celebridades de principios del siglo XXI para que compartan espacio con personalidades de internet, la audiencia se diversifica transgeneracionalmente.
Además, son formas en las que se va adaptando presupuestariamente la producción audiovisual contemporánea ante el avance de las tecnologías de registro y montaje, el abaratamiento del costo de la técnica que esto genera, y ante el cambio en las estructuras de distribución y circulación de contenidos.
*Basado en comentarios de su columna en Estudio Cine (@estudiocine.ar)