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Wasiman: El documental como acto de justicia y trinchera cultural

A pocos días del estreno del homenaje a Francisco René Santucho, profundizamos en la visión de su director, Luis Gallar. Tras dos años de labor artesanal, la obra se posiciona no solo como una biografía, sino como un manifiesto audiovisual.

El cine documental en Santiago del Estero suma un hito fundamental. El próximo sábado 18 de abril, el Centro Cultural del Bicentenario abrirá sus puertas para el estreno de “Wasiman. De regreso a casa”. Pero detrás de los 90 minutos de metraje, existe una filosofía de trabajo que el director Luis Gallar defiende como una posta para las futuras generaciones de realizadores locales.

 

El lenguaje documental como legado

Para Gallar, la elección del género no fue azarosa. Aunque el Grupo Pueblo Negro nació desde las tablas del teatro, el volumen de información y la profundidad de la investigación los empujó hacia el documentalismo narrativo. "Hemos encontrado en documentar la posibilidad de alzar la voz sobre historias que a veces se conversan muy solapadamente", explica el director.

Gallar enfatiza que el documentalismo es, ante todo, una herramienta para "dejar una posta". En un contexto donde las producciones audiovisuales suelen navegar con viento en contra, Wasiman se presenta como una prueba de que es posible —y necesario— contar historias desde Santiago para el mundo, sin perder la esencia. "Es poner el foco en lo nuestro sin mirar tanto para afuera, dándole a cada artista local la importancia que merece".

 

Dos años de orfebrería audiovisual

La obra es el resultado de un proceso de dos años de investigación, preproducción y montaje. El equipo, conformado por más de 20 profesionales, trabajó en etapas intensas de rodaje distribuidas a lo largo del calendario para capturar la "cotidianeidad" santiagueña.

"Fue un trabajo arduo con el editor; el material recabado era muchísimo y tuvimos que decidir con qué nos quedábamos para que la narración fuera fluida pero profunda", detalla Gallar. La postproducción no solo unió entrevistas, sino que integró animaciones, archivos históricos y una composición musical artesanal, convirtiendo al documental en un "proyecto humano y amoroso" en medio de tiempos que el director describe como violentos.

 

Identidad en cada fotograma

La importancia de comunicar una idea a través de lo audiovisual radica, según Gallar, en la capacidad de generar registros que de otro modo se perderían. El documental logró documentar los talleres de figuras como Delgado Valdivia o Alfredo Gogna, nudos netamente identitarios de nuestra región.

"Este documental es una puesta en valor de un intelectual solapado, pero también es un registro de nuestra provincia muy grande. Queremos que el público, no solo el santiagueño sino a nivel nacional, conozca a Francisco René y a los artistas que definen nuestro sentir", concluye Gallar.

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