A pocos días del inicio del Festival Nacional de Doma y Folklore de Jesús María, los precios de la comida y la bebida dentro del predio vuelven a ocupar un lugar central en la previa. En una edición aniversario, que se extenderá del 8 al 18 de enero, el costo gastronómico se suma a la experiencia de uno de los eventos culturales más convocantes del país.
Con el lema de celebrar a lo grande sus 60 años de historia, el festival se prepara para diez noches consecutivas donde la música, la tradición y la identidad argentina serán protagonistas. Como cada verano, el Anfiteatro José Hernández será el corazón de una fiesta que combina folklore, jineteadas y una masiva concurrencia que trasciende a Córdoba.
Los precios de la comida dentro del predio
Además de la grilla artística y las destrezas gauchas, uno de los aspectos que más interés genera es cuánto cuesta comer puertas adentro. Según los valores exhibidos, el menú ofrece opciones rápidas, platos tradicionales y bebidas, con precios que reflejan tanto el contexto económico actual como la magnitud del evento.
Para quienes optan por platos más contundentes, una parrillada con cuatro cortes, sin guarnición, tiene un valor cercano a los $23.000, mientras que el locro y la humita se ubican en torno a los $12.000.
Bebidas: otro punto clave del presupuesto
En el rubro bebidas, los precios terminan de definir el gasto total de la noche. Una cerveza en lata parte desde los $3.000, mientras que marcas premium o presentaciones especiales pueden alcanzar los $6.000 o incluso $10.000. El fernet grande con vaso cuesta alrededor de $14.000, y tragos como daiquiris o sangrías oscilan entre los $8.000 y $12.000.
Para quienes no consumen alcohol, las gaseosas y aguas se venden a $4.000, un valor que cobra relevancia teniendo en cuenta la extensa permanencia del público dentro del predio.
Una experiencia que exige planificar
El Festival de Jesús María no es solo un espectáculo musical: es un ritual del verano argentino, una postal cultural y una cita obligada para miles de personas. En su edición número 60, la celebración promete ser especial, aunque también deja en claro que disfrutar del festival implica planificar el consumo y cuidar el presupuesto.