Empezar las vacaciones volando se convirtió en una odisea este viernes. El Aeroparque Jorge Newbery amaneció con un panorama complicado: más de 50 operaciones, entre partidas y arribos, sufren demoras y cancelaciones debido a las fuertes tormentas que azotaron el interior del país.
El problema principal no está en Buenos Aires, sino en el "efecto dominó" que generó el temporal en la provincia de Córdoba. Allí, vientos de más de 100 km/h y una fuerte granizada obligaron a cerrar el aeropuerto ayer, pero las consecuencias se sienten hoy.
Aviones rotos por el granizo
La situación operativa es delicada porque el clima dañó las aeronaves. Aerolíneas Argentinas reportó que cinco de sus aviones quedaron fuera de servicio tras recibir impactos de granizo en la capital mediterránea; actualmente están bajo inspección técnica (uno solo pudo volver a operar). Por su parte, un avión de Latam sufrió la rotura del parabrisas por las piedras.
Al tener menos aviones disponibles, los vuelos se retrasan o se cancelan, generando largas filas y malestar en los mostradores de check-in, donde miles de turistas intentan llegar a sus destinos de descanso.
Flybondi y el panorama para la tarde
A este escenario climático se sumó la empresa Flybondi, que debió cancelar cuatro vuelos, aunque argumentaron motivos operativos por aviones fuera de servicio.
Según fuentes aeroportuarias, las demoras promedio son de entre 30 y 60 minutos. Se espera que la situación tienda a normalizarse recién hacia las últimas horas de la tarde, a medida que las aerolíneas logren reacomodar sus cronogramas y recuperar las aeronaves afectadas.