Entre banderas de Inglaterra y Reino Unido, lemas antimigrantes y gritos a favor de la dimisión del primer ministro Keir Starmer, unas 110.000 personas manifestaron en el centro de Londres en una protesta contra masiva contra la inmigración, liderada por el activista de ultraderecha Tommy Robinson y convocada bajo el lema "Unite the Kingdom", fue una de las mayores movilizaciones de extrema derecha en la historia reciente del Reino Unido.
La protesta recorrió zonas clave de la capital y provocó tensión pese al despliegue de 1.600 agentes. Se registraron agresiones a la policía e intentos de choque con una contramarcha antirracista organizada por el grupo Stand Up to Racism, que reunió a unas 5.000 personas en Trafalgar Square.
En el contexto de la alta tensión social por el aumento de inmigración irregular a través del Canal de la Mancha y el asesinato reciente del influencer conservador Charlie Kirk, que encendió aún más el discurso de antiinmigración.
Robinson declaró que la revolución ha comenzado, en referencia a su aspiración de un Reino Unido sin inmigrantes. Mientras tanto, el gobierno laborista de Keir Starmer, que comenzará devoluciones de migrantes a Francia esta semana, enfrenta el reto de contener la polarización creciente sin ceder ante las posturas más extremas.