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Opinión

El runrun del dólar, a flor de piel

El gobierno se mueve en un hilo cada vez más fino y la devaluación está a flor de piel. El clima de incertidumbre en la city porteña está totalmente espeso

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Crédito: Imagen: Dafne Gentinetta

*Por Federico Kucher

El gobierno se mueve en un hilo cada vez más fino y la devaluación está a flor de piel. La última semana consiguió que los dólares financieros no superen los 1300 pesos, que el Congreso habilite el decreto para firmar un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional y que agencias como Bloomberg le adelanten al mercado que los recursos que entrarían del FMI superarían los 20 mil millones de dólares. Sin embargo, el clima de incertidumbre en la city porteña está totalmente espeso.

Las declaraciones del equipo económico sobre la estabilidad del tipo de cambio oficial para los próximos meses no convence a los inversores. El Banco Central sigue perdiendo dólares y los inversores perciben que habrá un salto cambiario más temprano que tarde. La expectativa de devaluación esta latente por una razón simple. El Fondo puede enviarle miles de millones de dólares al gobierno pero con esta política de apreciación cambiaria van a durar poco y nada.

Las importaciones van en aumento, el superávit comercial empieza a ser despreciable y la cuenta corriente está en rojo hace meses. El mercado calcula que hay el equivalente 120 mil millones de dólares en moneda local que pueda alimentar una corrida cambiaria y la búsqueda de cobertura va en aumento. Puntualmente pueden observarse dos datos duros que muestran pistas de la desconfianza.

 

Desconfianza

El primero es que las operaciones con dólar futuro crecieron en volumen durante las últimas jornadas y para abril y mayo se espera un salto de más del 8 por ciento para el dólar oficial, una cifra que está muy por encima del 1 por ciento mensual que el gobierno plantea como objetivo de corrección del tipo de cambio. A su vez, para diciembre de este año las negociaciones de dólar futuro lo ubican en 1378 pesos. Se trata de un avance cercano al 34 por ciento que supera ampliamente las intenciones del equipo económico y, si ocurre, presionaría sobre la inflación.

En el mercado lo ponen en estas palabras: “si hasta hace unos días lo rentable era vender dólares oficiales y colocarse en títulos en pesos, ahora lo rentable es exactamente lo contrario”. Empiezan a cerrarse las posiciones de carry trade y esto retroalimenta la sensación de incertidumbre y la volatilidad.

El segundo elemento que muestra la desconfianza es que las reservas internacionales no paran de desplomarse. El Banco Central acumula ventas diarias por cientos de millones de dólares para sostener el tipo de cambio oficial. Durante la última semana las intervenciones superaron los 1000 millones de dólares y las reservas internacionales se hundieron más de 1400 millones en el mismo período. El pago de las importaciones y la deuda son letales para las arcas del Central.

Desde la perspectiva del gobierno es una cuestión de tiempos para que esta situación se revierta. En el segundo trimestre del año empezaría a llegar la liquidación de la cosecha de soja y, al mismo tiempo, podrían comenzar a entrar los dólares del Fondo. Milei aseguró en los últimos días que el acuerdo se terminaría de cerrar a mitad de abril y se especula que los desembolsos podrían ingresar a partir de mayo.

Los montos del acuerdo serían impactantes e incluso podrían superar los 20 mil millones de dólares. La agencia Bloomberg lo publicó de esa manera afirmando que la próxima semana se reunirá el FMI para ir redondeando la cifra. Sería un encuentro oficial como antesala de la reunión oficial a mitad del próximo mes. En ese momento el directorio del Fondo y su equipo técnico tendrían pulido los detalles.

El mercado, sin embargo, no parece entusiasmarse con estas novedades porque empieza a percibir que el problema de fondo no se resuelve con los recursos del FMI y que todos los caminos conducen a un ajuste cambiario.

Una devaluación que podría ocurrir por pedido explícito del organismo internacional, que en las últimas semanas se rumoreó que está empecinado no sólo con la apertura de los controles cambiarios sino con la implementación de un esquema de bandas de flotación para que el tipo de cambio oficial tenga fluctuaciones. O podría ocurrir por la propia presión del mercado que desgasta en forma permanente las reservas y no tendrá empacho con las divisas que ingresen del acuerdo con el FMI.

*Periodista. Licenciado en Economía (UBA) y magíster en Desarrollo Económico.

Milei FMI Dólar
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