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Opinión

Güemes y una caída que obliga a responder sin perder su esencia

El 0-2 ante San Martín dejó preguntas en un equipo que venía en crecimiento. No es un quiebre, pero sí un momento que invita a la autocrítica y a sostener lo que ya supo construir.

Agrandar imagen Guemes rumbo a los vestuarios en el estadio Único
Guemes rumbo a los vestuarios en el estadio Único
Daniel Sandoval

Por Daniel Sandoval

Güemes cayó 2-0 ante San Martín de Tucumán el domingo pasado. Un resultado que no cumplió con las expectativas, pero que, más allá de lo futbolístico, dejó pensando a muchos: ¿por qué se perdió así cuando el equipo venía en alza?

No se trata de hablar de crisis. Este mismo equipo ya dio señales en fechas anteriores, construyó una racha interesante y logró que el hincha vuelva a identificarse. Pero sí es un partido que obliga a detenerse un momento y entender qué pasó cuando parecía que el camino estaba claro.

En caliente, al terminar el encuentro, uno podría caer en una mirada dura. Sin embargo, la primera lectura va por otro lado: San Martín lo respetó, lo tomó en serio… pero Güemes no logró mostrarse en su mejor versión.

Porque si algo había construido este equipo era una identidad. Intensidad, compromiso, una idea clara de competir. Y el domingo, por momentos, eso no apareció.

La falta de conexión fue evidente. El funcionamiento colectivo no fluyó como en otros partidos. Y llamó la atención ver a un Güemes que permitió que su rival tenga la pelota y se acomode con cierta comodidad en el Estadio Único Madre de Ciudades, algo poco habitual en este proceso.

Hace días se hablaba de una palabra que no se negociaba: la garra. Esa actitud que sostenía al equipo incluso cuando el resultado no acompañaba. Y quizás ahí está una de las claves de esta caída: no porque haya desaparecido, sino porque no logró sostenerse durante todo el partido.

Porque más allá del resultado, el hincha también valora otras cosas. Esa sensación de estar en partido, de competir hasta el final, de dejar todo. Y esta vez, esa imagen no terminó de completarse.

Y entonces aparece una pregunta que va más allá del fútbol: ¿qué se hace cuando lo que planificaste no sale? ¿Cómo se responde cuando el escenario no es el esperado?

Ahí entra en juego algo clave: la autocrítica. No desde el castigo, sino desde la construcción. No fingir que no pasó. Asumir, corregir y seguir. Porque una derrota no borra lo anterior, pero sí puede marcar lo que todavía falta ajustar.

También se puede mirar desde otro lugar. Pensar esta caída como una prueba de carácter. Como ese punto donde un equipo define si lo que mostró antes fue una racha o una base sobre la cual seguir creciendo.

Y hay un detalle que no pasa desapercibido: San Martín de Tucumán lo tomó en serio. Preservó jugadores en la semana por Copa Argentina pensando en este partido. Sabía que jugar en Santiago no es sencillo. Sabía que Güemes es un equipo que incomoda.

Eso también habla bien de este Güemes.

Por eso, más que instalar una alarma, este partido invita a una reflexión: está bien, no salió. Ahora, ¿cómo se responde?

Porque lo que viene será clave. Y este tipo de caídas, lejos de debilitar, pueden fortalecer si se las toma de la manera correcta.

Güemes ya mostró de qué es capaz.

Ahora le toca sostenerlo.

Güemes Primera Nacional
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