Si hablamos de juegos, acción, supervivencia y demás, hay varias películas y series que exploran estos temas. Con historias impactantes, en algunos contados casos y con fórmulas de cajón (como se dice), otras, es decir, historias trilladas o usadas hasta el cansancio. Generalmente, tienen que ver con participantes atrapados en situaciones mortales o juegos de supervivencia.
Algunos títulos que podemos recordar son “Escape Room”, la franquicia “Saw”, “Battle Royale”, “Los juegos del hambre”, o, más recientemente, “El juego del calamar” o “Alice in Borderland”, estas dos últimas por Netflix, que estrenan sus temporadas finales este año.
Lo interesante de estas historias es la supervivencia, que es el condimento fuerte y lo que atrapa al público. Pero para que sea efectivo, la propuesta tiene que ser llamativa y que atrape al espectador, tanto así que se sienta sumergido en la historia y hasta llegue a ser parte de ella. De tal manera, el espectador se convierte en un personaje más, una perspectiva más de la historia. Por eso, las historias que han tenido gran éxito, suelen ser ya una franquicia consolidada. Y en esta línea, podemos analizar algunos puntos para entender el fenómeno de las historias y producciones audiovisuales de este tipo.
El juego
Como todo juego, cada participante se enfrenta a un desafío y como tal, invita a un descubrimiento, eso ya es algo llamativo para el espectador. Invita a la aventura y toda aventura genera diferentes reacciones en cada persona. El espectador ha comprado, al ver la serie o película, el palco “vip” de este juego. Como cual espectador consigue la mejor ubicación en un partido de fútbol, de rugby, de basquetball, de lucha libre, de boxeo, y así cualquier juego. Entonces, incluso, la persona siente las ganas de querer ser uno de los participantes.
En esa plataforma, la narrativa puede dispararse para cualquier lado. Entonces, el juego es la propuesta: el desafío, y cada personaje debe cumplir con ese reto, sino puede morir. He ahí el impacto y la fuerza que tiene en el argumento cada historia que se enmarca en esta categoría.
Por eso, la mayoría de estas historias generan fanatismos, comunidades en redes sociales y hasta una industria, obviamente, con grandes ganancias. Pero todo juego tiene su final y eso es lo que le agrega el condimento especial. Pero para eso, el juego tiene un camino, obstáculos que vencer, enemigos, aliados, premios y pérdidas, y sacrificios. Como cual “camino del héroe”, donde además, en estas producciones, hay más de un participante. Entonces, están elementos incluso sociológicos, culturales y psicosociales.
Tales como roles de equipos, trabajo en equipo, retos, la adrenalina que genera cada desafío, niveles que cruzar. Y además, el juego iguala a todos los personajes, por lo tanto, la intriga se mantiene hasta el último minuto, para saber quién es el ganador al final del camino.
El premio
Otro elemento interesante de este tipo de historias, es el premio, el tesoro “escondido” o no, o la estatuilla que puede ser cualquier cosa. Ya sea un elemento, o lo que conlleva la victoria de ganar el desafío. De ser el último participante en lograr el desafío grande. El elemento “premio”, toma un lugar protagónico en muchos casos y eso es la fuerza de la historia.
Por ejemplo, en la cuarta película de la saga de Harry Potter, la misma historia lleva el título de ese elemento, el premio, “El cáliz de fuego”. El cual, en esta saga, es el trofeo por el cual compiten los mejores magos de cada escuela o lugar en el mundo. En “Los juegos del hambre”, el premio principal es la victoria en los juegos, que otorga al tributo (personaje) sobreviviente fama, reconocimiento y una vida más cómoda en su distrito, incluyendo una casa en la Aldea de los Vencedores y una pensión vitalicia. Además, el vencedor se convierte en una figura pública y recibe beneficios económicos del Capitolio.
En “El juego del miedo” (Saw), el premio es en sí la vida. Los que pierden es porque murieron, lo que lleva a la particular expresión que en algún momento utilizamos cuando eramos niños “El que muere pierde”. Pero no era una expresión literal, es decir, no se trataba de morir o matar a tu contrincante de verdad para poder ganar, sino que estaba y está asociado con la idea de los videojuegos incluso. El avatar o personaje que uno elige cuando inicia un videojuego, si muere pierde el reto o la partida. Y tiene que volver a empezar, es decir, resucita.
En estas películas, series y demás, como “Saw”, “Alice in Bordeland” o “El juego del calamar”, los que mueren pierden o los que pierden, mueren, mejor dicho. Entonces, el premio para el ganador en estos casos, es su vida. Nada más, ni nada menos. Lo que le da aún más carácter y fuerza para atrapar al espectador. Que hasta el último instante, incluso hasta el último minuto, está prendido a la historia para saber quién vive o quién muere.
Alice
Además de la tercera y última temporada de la serie éxito, “El juego del Calamar”, Netflix prepara este año el estreno de “Alice in Borderland”. Se trata de una adaptación del manga homónimo de Haro Asô, que ha cautivado al público de todo el mundo con su universo distópico y sus despiadados juegos de supervivencia. Tras una intensa temporada 2, en la que Kento Yamazaki y Tao Tsuchiya retomaron sus papeles de Ryōhei Arisu y Yuzuha Usagi, ya se ha confirmado una temporada 3 prevista para el 25 de septiembre de este 2025. El anuncio ha ido acompañado de un misterioso teaser visual, que revela un vistazo al mapa del Joker, un elemento clave en la siguiente fase de la trama.
En el adelanto, se ve a Arisu y Usagi enfrentándose cara a cara a una enorme carta del Joker, una revelación que está alimentando las teorías de los fans sobre lo que ocurrirá a continuación. La temporada anterior concluyó con la aparición de esta enigmática carta, lo que sugiere que el juego podría no haber terminado a pesar de la colección de cartas numeradas.