Una docente de 38 años, con domicilio en el capitalino barrio Ramón Carrillo, acudió a la Justicia pidiendo que se adopten medidas para que su hermano —de 24— sea internado en un establecimiento adecuado, donde realice un tratamiento para rehabilitarse de su adicción a las drogas.
La mujer sostuvo que su familiar “se torna violento y peligroso cuando está bajo los efectos de las sustancias prohibidas, constituyendo un peligro tanto para mi madre —que convive con él— como para otras personas, e incluso para con él mismo, ya que tuvo episodios de intentos de suicidio”, explicó atribulada.
Indicó que la familia internó al joven en una clínica de salud mental en procura de que logre rehabilitarse, “pero se escapa a los pocos días y reincide en consumir drogas y pastillas, mezclados con alcohol”, acotó la mujer, que requiere adoptar medidas de manera urgente.