Saltar menú de navegación Teclas de acceso rápido
Policiales CONMOCI??N EN QUIMILÍ

Mató a golpes con un oflador a su concubina discapacitada

La víctima agonizó en el hospital Regional durante cuatro días. Sus familiares realizaron la denuncia y el agresor fue aprehendido.

María Nancy Pereyra tenía 46 años. Vivía junto a su hija de 11 y su concubino, en una vivienda del barrio Las Tres Rosas, de Quimilí (Moreno).

En el año 2005, María conoció a Ignacio Ruiz. Se enamoró e inició una relación. Hasta ese momento, la única compañía del ama de casa era su hijo Ramiro.

El amor entre María —quien padecía una deformación en los brazos— e Ignacio se fortaleció con la llegada de la primera hija de la pareja. Pero los días de felicidad y alegría se convirtieron en algo lejano para la mujer.

Con el paso del tiempo se convirtió en una víctima de violencia y constante hostigamiento y humillación por parte de su “amado” concubino, a quien defendía por encima de su propia vida.

El domingo último, el destino de María quedó marcado a fuego cuando fue agredida por su pareja. Su hija había salido a realizar una compra por orden de su padre, quien aprovechó el momento para agredir al ama de casa. María estaba preparando empanadas. Tenía sobre la mesa un oflador que terminó siendo el arma homicida. Ignacio, quien estaba alcoholizado, comenzó a “tirarle por la cabeza” la comida a Pereyra. Luego, tomó el palo de amasar y comenzó a propinarle golpes en la cabeza.

La mujer se descompensó y fue internada de urgencia en el Regional, donde murió cerca de las 9.30 de ayer. El fiscal Dr. Diego Cortez ordenó que el cuerpo sea sometido a una autopsia.

 

 La víctima tenía golpes “viejos” en la cabeza

 

Apenas María Pereyra se descompensó en su casa fue trasladada al hospital zonal de Quimilí, donde se determinó que presentaba golpes en la cabeza. Esas lesiones fueron las detonantes de la descompensación de la víctima.

Fue derivada al hospital Regional Dr. Ramón Carrillo, donde ingresó en estado crítico. De inmediato fue internada en la Unidad de Terapia Intensiva.

De acuerdo con lo manifestado por los familiares de Pereyra a Nuevo Diario, en una radiografía que se le practicó en el momento de la internación, se pudo determinar que tenía lesiones en la cabeza y en diversas partes del cuerpo. Lo que llamó la atención de los médicos es que algunas eran lesiones de vieja data. Además, presentaba algunos hematomas recientes en el rostro, los brazos y en el rostro, compatibles con heridas producidas con el palo de amasar.

Ante el primer diagnóstico de los profesionales de la salud, los familiares de Pereyra radicaron la denuncia penal en la Comisaría 29ª de Quimilí en contra de la pareja de la víctima.

 

Causa: “Homicidio agravado por el vínculo”

 

Los efectivos de la Oficina del Menor y la Mujer de Quimilí, conjuntamente con el personal de la brigada interna de investigaciones de la Departamental Nº 12, por disposición de la jueza de Control y Garantías de la circunscripción Capital, Dra. Cecilia Laportilla, realizaron un allanamiento y lograron aprehender al agresor.

La medida, que fue solicitada por el fiscal Dr. Diego Cortez, se efectuó luego de que los familiares de María Nancy Pereyra denunciaran agresiones físicas hacia la mujer. Sospechaban que había sido atacada a golpes por su pareja.

Los uniformados realizaron un allanamiento en el inmueble de un familiar, ubicado en calle Juan Felipe Ibarra, en el barrio Las Tres Rosas, de Quimilí, donde lograron aprehender al agresor en la tarde del lunes. Fue trasladado a sede policial, donde fue identificado como Ignacio Ruiz, de 37 años.

Ayer, tras conocerse el deceso de su concubina, Ruiz fue indagado por el fiscal Cortez y quedó alojado en sede policial.

En primera instancia, Ruiz había sido detenido imputado del delito de lesiones calificadas por el vínculo. Al conocerse el fallecimiento de Pereyra, se cambió la calificativa a homicidio agravado por el vínculo y mediando violencia de género. El testimonio de los familiares de Pereyra y de su hija de 11 años son valiosos para la investigación penal preparatoria.

 

“Me caí y me golpeé; no pasa nada malo”

 

María Pereyra siempre trataba de “despreocupar” a su familia cada vez que sufría un ataque violento de su pareja, Ignacio Ruiz. Aducía que se había golpeado o que había tenido un accidente.

“Me caí y me golpeé; no pasa nada malo”, le había dicho en reiteradas oportunidades a sus hijos y a sus hermanos. Nunca se animó a decir lo que realmente estaba pasando en su hogar, por temor a ser asesinada.

Si alguien de la familia sospechaba de una agresión, María evitaba las preguntas refugiándose en su casa. No mantenía contacto con nadie, hasta que las lesiones desaparecían. La mujer, antes de morir, contó su calvario.

 

Una niña de 11 años, la testigo del caso 

 

María e Ignacio tenían una hija de 11 años. La menor era la involuntaria testigo de las agresiones que sufría su madre, pero también era silenciada con brutales agresiones y amenazas de muerte.

Apenas su progenitora fue trasladada grave a la Capital, la niña comenzó a descompensarse. Fue trasladada al Cepsi, donde fue internada. Reveló en ese momento los detalles del calvario que vivía junto a su madre, en manos de Ruiz.

La menor reveló que la mujer no solo era víctima de constantes palizas, sino también era abusada sexualmente por el sujeto, quien reaccionaba de manera violenta cuando estaba alcoholizado.

Seguí a Nuevo Diario Web en google news
Comentarios

Te puede interesar

Teclas de acceso