Fueron 15 días de desesperación y angustia. Una joven de 27 años debía regresar a su domicilio el sábado 1 de septiembre, luego de salir de su trabajo, pero nunca llegó. La mujer había viajado hasta Formosa para encontrarse con un joven de 25 años que había conocido a través de Facebook, aunque nunca le dijo nada a su familia que no durmió tranquila las últimas semanas. Regresó ayer y se reencontró con ella.
La protagonista de esta preocupante historia es Marina Ardiles, quien se domicilia en la localidad de La Higuera, departamento Silípica. La mujer trabajaba de lunes a sábado cuidando una persona mayor en un domicilio de calle San Martín al 300 de la ciudad Capital. Trabajó hasta el mediodía del sábado 1 de septiembre y se trasladó hasta un sanatorio céntrico, donde está internado un familiar. Desde allí salió antes de las 16, con el objetivo de ascender al colectivo que la llevara hasta su casa, adonde finalmente nunca arribó. La desaparición de la joven fue denunciada en la Comisaría 37ª de Árraga (Silípica) y se dio intervención a la División Trata de Personas.
A partir de ese momento, la angustia fue en aumento con el paso de los días en los siete hermanos y padres de la joven. Tras la insistencia telefónica, una familiar logró comunicarse con “Mari”, quien manifestó que estaba bien. Sin embargo, la voz y el ánimo de la chica “no eran buenos”, por lo que se temió que estuviera retenida en contra de su voluntad. Nunca más atendió el teléfono.
Finalmente, la División Trata de Personas la ubicó telefónicamente. Estaba en Formosa con un joven de esa provincia que había conocido por Facebook. La convencieron de que regresara y llegó ayer a la terminal. Tras ser examinada, se reencontró con su familia. Deberá presentarse mañana en la Fiscalía para prestar testimonio por la “irresponsable actitud” de una persona adulta que podría haber dicho adónde se dirigía.