Manuel Eduardo Pintos es un vecino del barrio John Kennedy y tiene 48 años. Todas las noches sale a trabajar en la calle a bordo de un remís. Se convirtió en la cuarta víctima de un asalto en menos de una semana.
Faltaban unos minutos para que el reloj marcara las dos de la mañana de ayer. Eduardo circulaba en el móvil 79, afectado a una empresa de remises de la Capital, por avenida Rivadavia y Córdoba, del barrio Centenario.
En el camino encontró a dos sujetos, quienes simularon ser ocasionales pasajeros. Los desconocidos le pidieron que los trasladara hasta el barrio General Paz. El destino final era la intersección de Segundo Pasaje y Calle 105 del mencionado barrio. Apenas llegaron al sitio indicado, uno de los sujetos extrajo de entre sus pertenencias un cuchillo.
Bajo permanentes amenazas de muerte, le colocó el arma blanca en el cuello a Eduardo y comenzó a exigirle la entrega de sus pertenencias. Habrían intentado golpearlo, por lo que Eduardo —temiendo por su vida— no se resistió al robo.
Les entregó la suma de 2.500 pesos —que era la recaudación del día—, la tickera y el estéreo. Los ladrones, que vestían ropa deportiva, descendieron del rodado y emprendieron la fuga hacia una zona montuosa.
Mientras que el remisero se dirigió a sede de la Comisaría Comunitaria Nº 5, donde radicó la denuncia penal del robo.
Con los datos aportados por el damnificado, los investigadores iniciaron las averiguaciones de rigor sobre el hecho con el fin de aprehender a los responsables del violento asalto.
Los agresores ya estarían identificados.