En horas de la siesta, vándalos profanaron la tumba del preso que murió a golpes en la Comisaría Décima, hecho ocurrido en el mes de septiembre y por el que detuvieron a cuatro policías.
La denuncia fue radicada por el hijo de Darío Pérez. Según indicó, al arribar al nicho en el que se encuentran los restos de su padre, observó que estaba roto y abierto el cajón.
Inmediatamente dio aviso a efectivos policiales quienes se encuentran en la tarea de investigar el macabro hecho.