El inexplicable suceso derivó en la intervención de la Fiscalía a cargo de Érika Leguizamón, quien al tomar conocimiento de los pormenores ordenó la celosa custodia de la tumba por parte de la Gendarmería Nacional, de la tumba profanada de Darío Pérez.
Debido a la falta de luz para efectuar las pericias de rigor, la letrada ordenó la inspección del cementerio en las primeras horas de este sábado. Hasta allí se movilizaron más de un centenar de efectivos policiales, fuerza de seguridad nacional, peritos, la propia fiscal y familiares de Pérez.
Pero grande fue la sorpresa no era el nicho del extinto Pérez. El joven se había equivocado y se trataba de un nicho colindante a donde descansa su padre, este si estaba al descubierto sin su protección correspondiente. El Director del Cementerio La Piedad hizo entrega a la fiscalía de la documentación correspondiente donde está el cuerpo de Pérez, corroborando que no se traba del mismo.
De igual manera se efectuaron las pericias y tomas fotográficas correspondientes en el lugar del hallazgo.