Rodrigo Altamiranda (22) es conocido en el mundo delictivo por su gran cantidad de causas por robo calificado por el uso de arma de fuego. Se movilizaba en una motocicleta y siempre “burlaba” a la Justicia internándose en el monte. Pero la suerte que siempre acompañó a Rodrigo terminó abruptamente. Faltaban unos minutos para que el reloj marcara la una de la tarde de ayer, cuando los efectivos de la MT 642 y MT 22 del Escuadrón Táctico Motorizado de la Comisaría Comunitaria Nº 9 realizaban un recorrido de prevención por el barrio Borges.
En la intersección de Calle 109, entre Octavo y Noveno Pasaje, los efectivos divisaron a un motociclista que, ante la presencia de los uniformados, trató de huir. El sospechoso estaba junto a otras dos personas, por lo que de inmediato se produjo una persecución. En inmediaciones de Calle 109, los efectivos lograron interceptar al desconocido. Se le practicó la requisa de rigor y se pudo establecer que en la entrepierna tenía un elemento rígido que presumía ser un arma de fuego. Fue inmovilizado y se le secuestró un arma de fuego calibre 22 mm, marca Bersa. Altamiranda intentó evadir los interrogantes de los uniformados sobre qué estaba haciendo en la zona y a quién le pertenecía el arma de fuego. Se le secuestró una motocicleta Yamaha YBR de 125cc, dominio 177-KQN —rodado en que se movilizaba el aprehendido— y el arma de fuego. Altamiranda quedó aprehendido en sede policial.