La Real Academia Española define al piropo como “palabra o expresión de admiración, halago o elogio que se dirige a una persona”. Generalmente, son las mujeres las destinatarias de frases que engrandecen sus virtudes físicas e intelectuales. Sin embargo, muchos utilizan palabras groseras y de alto contenido sexual, que en algunos casos se transforman en acoso.
Esto es lo que una universitaria estaría viviendo cada vez que tiene que pasar por la vereda de una gomería de avenida Colón, del barrio Sáenz Peña. La joven de 18 años —domiciliada en el barrio Rivadavia— atraviesa la zona a media mañana para dirigirse a un gimnasio céntrico para realizar actividad física. Desde el primer día comenzó a escuchar frases groseras y ofensivas, de alto contenido sexual, de parte de cuatro empleados de una gomería. Le manifiestan lo que harían con ella.
La universitaria se cansó de las “guarangadas” (tal como las definió), se detuvo y enfrentó a los gomeros. La mujer les reclamó por las frases groseras que le dicen, aunque ellos manifestaron que no le decían a ella, sino a otra joven. No obstante, en ese momento era la única mujer por la zona. El último “ataque” fue anteayer. La joven volvió a reprocharles la actitud y uno de ellos le manifestó: “No te hagas la picarita con nosotros”.
La estudiante continuó su camino al gimnasio y teme que en algún momento sea atacada físicamente por los sujetos, quienes no tienen reparos en decirle “barbaridades”. Ante esta situación, decidió acudir a la Policía. Realizó una denuncia en la Comisaría 4ª para que la Justicia tome cartas en el asunto, a fin de que evitar una agresión física.