El fiscal Carlos Rívolo en su dictamen y el juez federal Claudio Bonadío en su resolución —que desestima la denuncia en contra del Dr. Sebastián Argibay— destruyeron la trama judicial urdida por el exjuez Miguel Ángel Moreno y aventada por los legisladores Rodrigo Posse y Elisa Carrió, acusación que dichas autoridades judiciales afirman que tuvo orfandad, vaguedad y ausencia total de elementos que la sustenten legalmente.
Graves contradicciones
Incluso, consideraron que el exmagistrado detenido y procesado en la causa “medidas cautelares”, incurrió en graves contradicciones tanto en su denuncia, como en la testimonial que brindó.
En su denuncia, Moreno sostenía “la existencia y proliferación de pistas de aterrizaje en la provincia, centros de acopio y distribución de todo tipo de estupefacientes, falta de control durante 10 años, con antelación al caso Marito Salto, entorpecimiento y/o inacción de la Policía provincial; la connivencia del poder político en la mayoría de los estamentos, la imposibilidad de explicar el crecimiento patrimonial”, e indicaba que “todo esto surge de las diferentes investigaciones, de los informes periodísticos y de propios dichos del juez federal Guillermo Molinari”.
Seguidamente, Moreno pidió ingresar —junto a familiares y allegados— al Programa Nacional de Protección de Testigos e Imputados, por la coacción y amenazas de muerte que habría recibido.
Sobre el caso “Marito”
Al analizar las actuaciones en torno al caso “Marito”, el fiscal Rívolo advierte las contraposiciones de Moreno, ya que observa que el expediente se tramitaba directamente en la dependencia policial de Quimilí, y todas las diligencias procesales concretadas en esas condiciones fueron convalidadas por el exjuez, quien en su denuncia sostiene que el personal que intervenía en las diferentes diligencias no respondía a sus órdenes, ni le brindaba colaboración y entorpecía la pesquisa.
Tanto Rívolo como el juez Bonadío entienden que nada de lo que afirmaba Moreno tenía sustento fáctico.
Desconocimiento o ignorancia
Moreno llegó a incurrir en desconocimiento o ignorancia, ya que promulgaba que el caso “Marito” estaba estrechamente vinculado al narcotráfico en la provincia, delito en que le estaba vedado intervenir y por lo tanto debió haberse declarado incompetente y remitir las actuaciones a la órbita de la Justicia Federal, sin embargo nada de ello ocurrió.
El fiscal Rívolo hace alusión a “la orfandad, vaguedad y ausencia total de elementos” que acrediten la comisión de los graves delitos de narcotráfico —por parte de una organización con alcance provincial y hasta internacional— que fue descripta por el denunciante Moreno, “y mucho menos los vínculos con las autoridades públicas provinciales que señaló”.
Los hechos enunciados por Moreno se advierten imprecisos, genéricos y presentan una vaguedad tal que suponen que eran contrarios a la realidad de lo acontecido.