Del crudo relato de la fiscal Andrea Juárez surgió que las violaciones a la mayor de las niñas se producían delante de la madre, quien totalmente ebria les decía a su concubino Belindo Ariel Orellana y a sus cuñados, “viólenla, agárrenla bien así se muere de una vez”.
De acuerdo a lo relatado por la menor, su padrastro Belindo la violó innumerables veces, desde que ella tenía 10 años y hasta los 16.
La primera vez que fue sometida sexualmente por su padrastro le contó a su madre, pero esta no le creyó.
Después, los ultrajes sexuales se producían delante de ella, y lo que es peor, embriagada, arengaba a los degenerados sujetos.
La menor sostuvo que su padrastro la amenazaba para que no contara a nadie lo que le hacía, diciéndole que la mataría, e incluso cuando denunció los hechos, los Orellana rondaban la casa amenazando con matarlos.
“Tengo un hijo que no sé de cuál de ellos es”, dijo una de las niñas
“Tengo un hijo que no sé de cuál es”, sostuvo una de las víctimas, la que desesperada por los ultrajes sexuales se animó a contarle a una tía lo que le sucedía a ella y a sus hermanas, y fue esa familiar la que motorizó la pertinente denuncia.
Otra de las menores contó —al testimoniar— que le había contado al maestro, que identificó con el nombre de Lucas, “pero este se reía y nunca hizo nada”, afirmó la víctima.
A dormir al corral
“Mi mamá nunca nos quiso”, manifestó una de las víctimas, y contó que el padrastro las mandaba a dormir en el corral.