Luciana Camila Fioretti tiene dos hijos, de 4 y 7 años. Pelea incansablemente por sobrevivir luego de que su expareja, Santiago Sosa, la atacara a tiros. Dos balas impactaron en la cabeza, por lo que su estado de salud era grave. Pero pasaron las horas y comenzó a evolucionar favorablemente.
El brutal ataque armado se produjo en una vivienda del barrio San Fernando, de la ciudad de La Banda, el domingo último. Sosa llegó a la casa de Fioretti y comenzó a efectuarle disparos por la espalda. La joven estudiante de docencia cayó al piso malherida y fue internada grave en la Unidad de Terapia Intensiva del CIS Banda. El agresor se suicidó en la casa de sus padres en el barrio San Martín.
Los golpes y amenazas fueron una constante en la relación de Luciana y Sosa, por lo que la joven decidió poner fin a la relación que los unía. Estaban separados hace cuatro meses.
Ayer, Luciana presentó una gran mejoría en su estado de salud. Habló con sus familiares y amigos. “Cómo están mis hijos. No sé cuántos tiros me dio. Mis hijos me vieron llena de sangre”, le dijo Luciana a sus allegados, mientras preguntaba por los niños.
“Quiero ver a los chicos. Cómo están. Dónde están. Quién los cuida”, preguntó Luciana apenas abrió los ojos. Luego agregó: “Sé que mis hijos me esperan. Sé que me tengo que poner bien”.
“¿Dónde está Santiago?”
Luciana, aún conmocionada por el brutal ataque que sufrió, preguntó por su agresor.
“¿Dónde está Santiago. Qué pasó con él?”, indagó Luciana. Sus familiares le contaron el desenlace fatal. “Acompañaron a su familia. ¿Cómo están sus padres?”, ahondó en preguntas la joven, ya que mantenía una buena relación. Sus familiares le respondieron sus preguntas.