Una pareja y su hijo de cuatro años habían decidido trasladarse el domingo pasado por la tarde hasta el parque Aguirre, a fin de amainar las altas temperaturas que se registró en tierras santiagueñas. La familia pasó una tarde divertida y distendida, hasta que el cielo se puso oscuro gracias a los nubarrones cargados de agua. La preocupación invadió a los padres —Mirian Rojas y Alberto Farías, domiciliados en el barrio Mariano Moreno— al comenzar a sentir las primeras ráfagas de viento, por lo que ascendieron a la motocicleta alrededor de las 19.30 y emprendieron el viaje hacia un lugar más seguro. Junto a ellos también comenzaron marcharse otros santiagueños ante el temor de la caída de cables y árboles, especialmente de eucaliptus que son de madera fibrosa, lo que los hace endebles ante fuertes vientos.
La familia circulaba por Costanera norte. Al llegar a la intersección con calle Arenales del barrio Triángulo, cayó un gajo de un eucaliptus sobre la familia, provocando graves lesiones en la cabeza del menor de 4 años. La desesperación se adueñó de los mayores al ver que el niño comenzó a convulsionar. Un automovilista se detuvo y trasladó al menor y a su madre al Cepsi, donde fue internado con fractura de cráneo con pérdida de masa encefálica. A pesar de los esfuerzos médicos, el menor murió anteayer a las 17.50 y generó un profundo dolor en su familia. El hecho generó la intervención del personal de la Comisaría Comunitaria 2.