Un hombre que regresó a su casa en estado de ebriedad, exigió a su mujer que le cocine, y la golpeó a ella y a su bebé; además, cortó el pelo con un machete a la criatura.
Una calificada fuente contó lo ocurrido a Nuevo Diario. El grave episodio de violencia de género sucedió en Los Telares, departamento Salavina. Mario Lucas Serrano regresó en completo estado de ebriedad a la vivienda donde habita junto a su mujer, de apellido Soria, y su bebé.
Apenas ingresó al inmueble exigió a su pareja que le cocinara, a lo que ella accedió; sólo le pidió que se hiciera cargo de la criatura mientras ella se ocupaba de preparar los alimentos.
El incalificable quedó en una pieza con el pequeño, y poco después, cuando la madre ingresó a la habitación, encontró a su hijito llorando, con los labios inflamados, sangrando y con el cabello cortado. Tenía aureolas en el cuero cabelludo.
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Cuando Soria le preguntó qué había pasado, Serrano se puso más violento y comenzó a agredirla con trompadas en cabeza y espalda. La víctima intentó correr, pero logró alcanzarla y la volvió a golpear. Una vez más, Soria quiso huir de los golpes, pero el sujeto la tomó del puño de la camisa y se la arrancó.
Aún así, la mujer se cruzó a una vivienda cercana a pedir auxilio; mientras, la pobre criatura quedó en la casa con el violento.
La víctima se comunicó con la Policía, pero al arribar al lugar, los familiares de Serrano —incluida su madre— atacaron brutalmente a los efectivos, a tal punto que debieron retirarse sin concretar la aprehensión.
Con orden de allanamiento, regresaron una vez más, y finalmente pudieron poner tras las rejas al incalificable y a su progenitora.
La mujer fue diagnosticada con 12 días de curaciones, y el bebé, con 15.