La “ruta de la muerte” se cobró una nueva vida. Un joven futbolista de 26 años de Garza pereció al colisionar contra un automóvil. La víctima iba a trabajar en su motovehículo, cuando protagonizó el grave accidente de tránsito en la Ruta Nacional 34.
Todas las mañanas, Ariel Toloza Barreto se levantaba a las seis de la mañana y, a bordo de su motocicleta, emprendía el viaje hacia su lugar de trabajo.
Pese a su gran sueño de jugar al fútbol de manera profesional, trataba de ayudar económicamente a su familia. Logró conseguir un trabajo en la localidad de Garza, el cual no le demandaba mucho tiempo y le permitía mantenerse activo durante todo el día. Trabajaba en la cosecha de cebollas.
“Laly”, como le decían cariñosamente sus amigos y familiares, circulaba por la Ruta Nacional 34. El viaje transcurría con normalidad, hasta llegar al kilómetro 652. En ese momento, por causas que la Policía trata de establecer, el futbolista chocó violentamente contra un automóvil.
El rodado mayor era conducido por un vecino del barrio Tradición de la ciudad Capital, de apellido Álvarez, quien viajaba junto a dos mujeres y un menor de 10 años. La familia se trasladaba a visitar a un familiar.
Los sueños de triunfar en el fútbol se truncaron abruptamente para Toloza Barreto. El joven salió despedido de su vehículo. Golpeó la cabeza contra el pavimento y sufrió múltiples lesiones, que le produjeron la muerte de manera inmediata.
Vuelco
Álvarez intentó maniobrar para evitar la colisión. Pero sus esfuerzos fueron en vano. No pudo evitar colisionar a Toloza Barreto. Menos aún, pudo evitar la muerte del motociclista.
El conductor maniobró su automóvil. Descendió a la banquina y comenzó a dar varios tumbos, luego de que perdiera el control del vehículo. El automóvil quedó parado sobre sus ruedas, completamente destrozado y sus ocupantes atrapados entre los hierros retorcidos.
Álvarez, las mujeres y el menor sufrieron lesiones graves, por lo que de inmediato fueron trasladados al hospital zonal de Garza, donde fueron estabilizados. Posteriormente, fueron derivados al hospital Regional Dr. Ramón Carrillo y al Cetro Integral de Salud La Banda, donde quedaron internados en observación.
El procedimiento estuvo a cargo del personal de la Comisaría Comunitaria Nº 38 de Garza, conjuntamente con los peritos de la División Policía Científica, quienes realizaron los trabajos de fotografías y planimetrías en los rodados protagonistas del siniestro. Los vehículos fueron secuestrados posteriormente.
Por disposición de la Fiscalía de turno de la circunscripción Capital, el cuerpo de Toloza Barreto fue trasladado a la morgue judicial, donde se llevará a cabo la autopsia correspondiente, con el objetivo de determinar fehacientemente las causas de su deceso.
Al conductor del automóvil se le practicará el dosaje de sangre, para conocer el estado en el que se encontraba cuando se produjo el accidente.
“Tenías muchos sueños por cumplir”
Apenas se conoció la trágica muerte del futbolista en un siniestro vial ocurrido ayer a la mañana, en la Ruta Nacional 34, en la localidad de Garza, departamento Sarmiento, los amigos y familiares comenzaron a despedirlo a través de las redes sociales.
Victoria, amiga del joven deportista, escribió: “Mi Lali, aún no caigo. No entiendo el porqué. No entiendo por qué Dios decidió esto. No entiendo por qué la vida es tan injusta. Te llevaste una gran persona. Sin dudas un amigo con todas las letras, siempre al pie del cañón. Dale las fuerzas suficientes a tu mamá. Vuela alto hermoso ángel”.
“Ariel Toloza te fuiste muy joven. Nacido en Santiago del Estero, pasó por el fútbol veinticinqueño (Gobernador Ugarte). Supo ganarse el cariño de muchos, humilde, sencillo y buena persona. Te recordaré tal cual como eras. Esas largas charlas de fútbol telefónicamente, tenías muchos sueños por cumplir. Que en paz descanses amigo y el consuelo para la familia, deseando que encuentre paz en sus corazones para calmar tanto dolor”, escribieron sus amigos del fútbol.
Mientras que sus familiares comenzaron a recibir mensajes de aliento y fuerza en este difícil momento que hoy les toca atravesar por la pérdida de un familiar.