El presunto autor del crimen del camionero bandeño huyó empuñando el cuchillo. Se habría introducido en una zona montuosa, para luego comenzar a pedir ayuda a sus familiares. Habría recorrido varios kilómetros y habría golpeado la puerta de cuatro allegados, hasta que consiguió quién le brindara asilo.
Antes de huir en busca de refugio, el carnicero se dirigió a su casa, donde se habría cambiado la ropa que tenía manchada con la sangre de Romero y luego emprendió su camino. En todo momento tenía el arma blanca colocada en su cintura.
Se trata de un cuchillo tipo carnicero de aproximadamente 30 centímetros de largo. El arma estaba guardada en el facón. Era el elemento de corte que solía usar habitualmente puesto que tendría una carnicería en su vivienda. El arma fue peritada.