Fabián Tablado, el preso que en 1996 asesinó de 113 puñaladas a su novia Carolina Aló, pasó su último día en el pabellón evangelista de la Unidad 21 de Campana, donde no estudia ni trabaja y solo recibe, aunque de manera esporádica, la visita de su madre.
Fuentes judiciales informaron a Télam que de acuerdo a los informes elevados por el Servicio Penitenciario Bonaerense al Juzgado de Ejecución Penal 1 de San Isidro, Tablado siempre tuvo “buena conducta” y está alojado en el pabellón 5, donde residen los internos que profesan el culto evangelista.
“Hace un año que ha optado por no salir del pabellón. Sale de la celda a las 7.30 y el cierre es a las 19, pero no va a otros sectores del penal porque no quiere problemas”, dijo a Télam una de las fuentes consultadas.
“No ha tenido inconvenientes con el resto de la población carcelaria ni con el personal”, agregó el informante.
Avejentado, con sobrepeso
En relación a su aspecto, la misma fuente contó que a sus 44 años —fue encarcelado cuando tenía 20—, se lo ve “tranquilo pero avejentado, con algo de sobrepeso y con el faltante de algunas piezas dentales”.
Además, en los últimos meses no realizó actividades laborales ni educativas, pese a que en otros momentos trabajó en algunos talleres y hasta cursó la carrera de Derecho.
En cuanto a las visitas, actualmente solo recibe la visita periódica de su madre, María Esther Gallardo —quien anunció a Télam que hoy irá a buscarlo al penal y que en 24 años nunca lo abandonó—, y con menos frecuencia la de su padre y una hermana.
“Hasta hace dos años su madre lo visitaba con más frecuencia y venía con sus hijas mellizas que ahora tienen 11 años”, indicó uno de los voceros consultados al hacer referencia a las hijas que Tablado tuvo con una pareja con la que, estando preso en el penal de Florencio Varela, se casó en 2007, pero luego se separó.