Un conmovedor testimonio brindó ayer la madre del joven loretano Álvaro Arnaldo Ibáñez, quien fuera asesinado a puñaladas por un teléfono celular, relatando los últimos momentos de vida de su hijo, tras ser agredido por Lautaro David Ruiz y Diego Gramajo, quienes están siendo juzgados por ese hecho ocurrido el 12 de noviembre de 2015. Conmovida al recordar tales momentos, Nélida Esther Herrera contó al tribunal y a las partes que ella estaba durmiendo cuando su hijo llegó a la casa, aproximadamente a las seis de la mañana de dicho día, ocasión en que la despertó diciéndole: “Mami, me han hincado, me han hincado”.
Dijo que inmediatamente ella y su otra hija —que es enfermera— le hicieron los primeros auxilios y llamaron a la ambulancia que llegó en 10 minutos más o menos. Luego, entre ambas llevaron a “Tedy” —como apodaban a la víctima— hacia el comedor y lo sentaron, mientras esperaban la ambulancia.
“Fueron los tucumanos”
Nélida aseveró que casi con su último aliento, su hijo le dijo: “Fueron los tucumanos”, para después desmayarse. Contó que la ambulancia llevó al joven al hospital de Loreto y de ahí fue inmediatamente derivado al hospital Regional, pero murió en el camino.
Desconoció un collar
Tratando de superar el dolor, Nélida respondió a las preguntas, y cuando se le exhibió un especie de collar que tenía colocado su hijo ella lo desconoció y dijo: “Ese collar no era de él”.
Para el caso ese collar es importante por cuanto se supone que es con lo que redujeron a Ibáñez oprimiendo el cuello y provocando que este se desvanezca, para luego aplicarle las puñaladas que le causaron la muerte camino al hospital.
Hoy a la mañana testimoniarán varias personas.