El descubrimiento del incendio en el depósito de El Tiburón generó un rápido operativo. Los ocupantes de los departamentos ubicados arriba de los locales del comercio siniestrado y de los que se encuentran al lado, arriba de un negocio de venta de prendas de vestir, fueron evacuados inmediatamente. La desesperación de los moradores al ver que las llamas se intensificaban se transformó en gritos por momentos, ante el temor de perder sus bienes si el fuego se expandía. En esa circunstancia, rescataron un perro que había quedado en el departamento. Sin embargo, el momento más angustiante llegó cuando las “lenguas” de llamas salieron hacia la peatonal Absalón Rojas, en el último tramo del desastre. La dramática escena generó angustia y hasta lágrimas en algunos de los testigos, entre ellos comerciantes del pasaje Castro. “Esto es un horror”, lamentó Ximena García. “El olor a quemado se sentía desde temprano”, dijo José Ramón, quien es cadete.