Como posible móvil, el fiscal menciona que la relación entre Waldo y Liliana, ambos de nacionalidad paraguaya, estaba terminada y que mantenían una disputa por la venta de la casa, algo que el imputado pretendía y a lo que la víctima se negaba.
En su requerimiento, el fiscal dio detalles de la macabra escena del crimen con la que se encontró la Policía de la Ciudad el 17 de marzo del año pasado.
Una olla con “restos humanos seccionados que habían sido sometidos a proceso de cocción”, un horno eléctrico y un cuchillo de cocina con rastros de sangre, la “amoladora angular” con sus discos de cortes dentro de un balde, son algunos de los elementos que fueron hallados en la cocina.
Según la hipótesis de Madrea, el baño fue el lugar elegido por Servian Riquelme para “llevar a cabo su plan criminal” mientras González se duchaba y el sitio donde luego descuartizó el cadáver durante un lapso “de dos a tres horas”, según la estimación de los peritos.