El Día de la Mujer llegó con la peor noticia en la capital entrerriana: en el interior de un aljibe apareció sin vida el cuerpo de Fátima Acevedo, una joven mujer que era intensamente buscada desde hace más de una semana y que había denunciado gravísimos hechos de violencia de género. Por esto último, el esposo, Jorge Martínez, de 35 años, había sido detenido preventivamente, cuando ya Fátima se había ido a vivir a la Casa de la Mujer, un hospedaje que pertenece a la Municipalidad de Paraná. La ciudad estaba en vilo por la suerte de la mujer, que era buscada en rastrillajes por las fuerzas policiales, mientras la prensa daba cuenta de la tremenda historia de violencia que Fátima Acevedo dejó asentada en denuncias judiciales y policiales.
Según las mismas, el 31 de enero Martínez intentó arrojarle ácido en la cara y la amenazó con un cuchillo. Fue ahí donde la Justicia decidió fijar una medida de restricción de acercamiento, que Martínez desoyó.
El 11 de febrero, Fátima denunció ante el Poder Judicial que su esposo merodeaba la casa de hospedaje municipal.
El 2 de marzo, una amiga de Fátima denunció su desaparición, y al día siguiente la Policía allanó la vivienda de Martínez, lo detuvo. El peritaje sobre el celular de Martínez permitió conocer una presunta coartada, en la que él buscaba simular el secuestro de Fátima por parte de una banda de gitanos y también que había conseguido un trabajo con casa para ir con el hijo que tenían en común.
Todo eso quedó registrado en el programa de notas, como borrador, en el celular de Martínez.