“Ayuda por favor, intentaron robarme a mi bebé… Llame a la Policía señora”, fue el pedido desesperado que realizó una adolescente. Ante los uniformados, brindó una versión de un intento de secuestro. Pero se quebró y terminó revelando que era víctima de constantes abusos y que su hijo sería fruto de las vejaciones que sufría.
Eran aproximadamente las nueve de la noche del martes. Una madre de 17 años, residente en el barrio Belén, caminaba por calle Río Jordán —detrás del cementerio de La Piedad— en el barrio Bosco III. Tenía entre sus brazos a su bebé de dos meses. Había salido de su vivienda, aduciendo que “iría a visitar a un familiar en el barrio Santa Rosa de Lima”.
En ese momento, según el relato de la joven, habría sido interceptada por los ocupantes de una camioneta. Se trataba de un rodado Toyota Hilux, doble cabina con vidrios polarizados. Del vehículo descendió una mujer.
La desconocida usaba jean, remera, zapatillas y era de contextura robusta, cutis trigueño, cabello castaño lacio y alta. Fue la descripción que brindó la víctima de su agresora. La mujer descendió del vehículo en el que había un sujeto y se dirigió hacia la víctima. Intentó arrebatarle su hijo, por lo que se habría producido un forcejeo.
“Dame el bebé”, le habría dicho la atacante. Ante la situación, la adolescente se aferró a su hijo y comenzó a forcejear con la desconocida. La madre adolescente logró describir al acompañante de la agresora. Era un sujeto calvo que usaba anteojos negros, quien esperaba que la mujer pudiera robar el bebé.
La joven madre y la delincuente se habrían trenzado en una lucha, cuando se hicieron presente en el sitio dos sujetos que se conducían en una motocicleta. Los vecinos no habrían dudado ni un minuto en auxiliar a la damnificada, por lo que forcejearon con la mujer quien de inmediato huyó y ascendió al rodado donde la esperaba su cómplice. Luego se dieron a la fuga.
De acuerdo con lo manifestado por la víctima a los uniformados, los motociclistas la habrían auxiliado y contenido mientras ella le pedía ayuda a una vecina que alertó a la Policía sobre lo que había pasado.
Los efectivos de la Comisaría Comunitaria 5 se hicieron presentes en el lugar del hecho de inmediato. Se entrevistaron con la menor, quien fue trasladada a sede policial donde fue contenida y mantuvo una charla con el personal de la División Trata de Personas, por disposición de la fiscal de turno de Capital, Dra. Celia Inés Mussi.
Mentira
La joven madre abrazaba a su bebé, mientras lloraba. Pasaron las horas, cuando dialogaba con los efectivos de la División Trata de Personas —dependiente de la Dirección General de Investigaciones—, quienes supieron brindarle la asistencia psicológica que necesitaba.
Finalmente, se quebró. Había logrado su objetivo. “Quería llamar la atención de ustedes (por los policías) porque desde hace muchos años soy abusada por mi tío. Todo lo que dije del intento del secuestro es mentira, solo quería llamar la atención para poder denunciar lo que me está pasando”.
Conmocionada, comenzó a relatar el calvario que le habría tocado vivir en manos de su familiar. Los abusos habrían iniciado cuando la víctima tenía 13 años. El agresor la ultrajaba sexualmente en reiteradas oportunidades y la amenazaba de muerte para que no revelara a nadie lo que sucedía.
Habría estado atemorizada y temía represalias de sus familiares, en caso que se animara a radicar la denuncia por los abusos que sufría.
Ante la situación, la joven madre radicó la denuncia penal y se dio intervención del caso a la Fiscalía de Abusos Sexuales de Capital y al personal de la Comisaría Primera del Menor y la Mujer, quienes iniciaron las pesquisas correspondientes sobre los pormenores del caso.