Esa vieja canción con música pegadiza que repite “Soy el remedio sin receta y tu amor mi enfermedad”, llegaba de algún lado a la esquina donde hay una pareja. De pronto, un vehículo de la Policía arriba al lugar y los enamorados no pueden evitar el nerviosismo ya que en ese momento, habrían tomado consciencia de que estaban incumpliendo con la cuarentena obligatoria y que no tenían excusas válidas para salir de casa.
Él de 24 años y ella de 18, habían acordaron encontrarse en la esquina de avenida Belgrano y avenida Solís, simplemente porque querían estar juntos. Sin embargo, minutos antes del mediodía de ayer, a los efectivos de la División Delitos Comunes que realizaban un recorrido preventivo por la zona, les llamó la atención que ambos estuvieran enfrascados en sus besos y abrazos, abstraídos del contexto de aislamiento social por la pandemia y decidieron entrevistarlos.
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Los enamorados no salían de su desconcierto, a tal punto que no pudieron explicar el porqué de la situación en la que fueron sorprendidos cuando los agentes del orden les preguntaron si tenían conocimiento de la prohibición de circular en tiempos de Coronavirus.
Además, argumentaron que no llevaban documentación que certificara sus datos personales, ni permisos que los exceptuasen de la medida, ni papeles que acreditaran la propiedad de la bicicleta en la que uno de ellos se desplazaba, sólo dijeron que él tiene domicilio en el barrio Los inmigrantes y que ella, había recorrido la distancia que separa Villa del Carmen de la esquina mencionada, sólo para verlo, al parecer porque el amor es más fuerte, excusa que resultó poco convincente para los policías.
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Los jóvenes fueron trasladados por orden de la Justicia a la Comisaría Comunitaria 3 en calidad de demorados, donde los notificaron de la violación del protocolo de emergencia sanitaria dispuesto por el gobierno nacional para contrarrestar el avance del coronavirus en nuestro país y en consecuencia, firmaron un acta compromiso mediante la cual aseguraban que no infringirían nuevamente la norma porque habrían comprendido que “Es tan fácil perder la razón, no se puede vivir del amor”, y que en caso de así hacerlo, podrían ser judicializados.