Una reunión entre amigos en una localidad cercana a la ciudad de Forres finalizó con dos personas demoradas por incumplir el aislamiento social, preventivo y obligatorio, luego de que un sujeto alcoholizado no quiso acatar las recomendaciones de la Policía y protagonizó incidentes con sus familiares.
El hecho ocurrió en la madrugada del domingo pasado. Un llamado telefónico alertó al personal uniformado de la Comisaría Comunitaria Nº 52 de Forres, departamento Robles, de la presencia de varias personas ingiriendo bebidas alcohólica y escuchando música a alto volumen en un domicilio del paraje Cara Pujio.
Los funcionarios policiales se trasladaron hasta el lugar indicado y constataron el hecho. Fueron atendidos por la propietaria del inmueble, de apellido Altamiranda, quien habría reconocido que se estaba desarrollando en su domicilio un encuentro entre amigos.
Ante la afirmación de la mujer, se le comunicó que debido al DNU 297/2020 y en el marco de las medidas preventivas para contener la propagación del coronavirus, la fiesta debía finalizar sin excusas, lo que habría provocado la reacción de su hermano, identificado como Marino Manuel Altamiranda, de 32 años, quien se hallaba con un fuerte aliento etílico.
El joven habría comenzado a proferir insultos y amenazas contra los uniformados; incluso habría intentado darse a la fuga por un camino vecinal de tierra, aunque fue interceptado e inmovilizado a los pocos metros. Con el fin de evitar que el muchacho fuera trasladado a la dependencia policial, la pareja del revoltoso, Belén Gómez (de 29 años) y la hermana habrían comenzado a forcejear con los uniformados y a agredirlos para interrumpir el procedimiento.
Asimismo, en el móvil policial, el sospechoso se tornó aún más agresivo y consiguió dañar una de las manijas de la puerta. No obstante, los policías lograron su objetivo y no solo trasladaron a Altamiranda, sino también a su pareja Gómez.
Asimismo, secuestraron los rodados de las personas que se dieron a la fuga del lugar.
La fiscal de Banda y Robles, Dra. Natalia Saavedra, al interiorizarse de que los demorados no convivían en el domicilio de la fiesta y como no estaban cumpliendo el aislamiento social preventivo y obligatorio, ordenó que ambos quedasen alojados en la dependencia.