Una joven de 21 años, que padece retraso madurativo severo, le confesó a su abuela que su hermanastro le “hacía cosas malas, donde nadie la debería tocar”. Además, reveló los ultrajes que vivía en manos del agresor.
El caso comenzó a ser instruido por los efectivos de la Comisaría de Vilmer y la Fiscalía de turno de Banda y Robles, que ordenó una serie de medidas judiciales a seguir en los próximos días a partir de la denuncia realizada por una mujer de 72 años, residente en el barrio Centro, de Vilmer (Robles).
Estaba en su casa en la jornada de ayer. Luego de haber compartido unos mates, notó que la jovencita no quería regresar a su casa. Comenzó a preguntarle qué estaba pasando, sospechando que estaba siendo víctima de algún tipo de abuso. La abuela ahondó en las preguntas, de manera tal que la jovencita pudiera responderle. Logró ganarse la confianza de la víctima, quien terminó revelando que desde hacía varios meses era agredida sexualmente por un familiar. Además, reveló que la amenazaba de muerte para que no le contara a nadie lo que le hacía.
Atónita por lo que estaba escuchando, la jubilada continuó preguntando, por lo que la víctima le reveló que “cuando quedaba al cuidado de su hermanastro, este aprovechaba para manosear sus partes íntimas y desnudarla”.
“Me sacaba la ropa y me besaba en todas partes, me decía que no te cuente nada abuela porque te puede hacer algo malo”, contó la jovencita.
Las vejaciones habrían comenzado a producirse desde los primeros días del corriente año por parte del agresor, quien se aprovechaba de la confianza de la familia para poder someter sexualmente a la víctima.
Tras la denuncia de la mujer, la Fiscalía dispuso que se realizara un informe socioambiental en la casa de la víctima para conocer el ámbito donde desarrolla su vida y las personas con quienes se relaciona.
La Fiscalía ordenó una prohibición de acercamiento e impedimento de contacto entre la víctima, sus familiares y el supuesto agresor denunciado.