El cambio de conducta de una menor de 13 años desembocó en la revelación de un aberrante abuso sexual que sufrió durante años en su seno familiar. El agresor sería su tío político.
El caso fue denunciado en sede de la Comisaría Comunitaria Nº 36 de Brea Pozo por la madre de la víctima, una mujer de 34 años, residente en el paraje Tuamilla, departamento San Martín y es instruido por la Fiscalía de Abusos Sexuales y Violencia Institucional de Capital.
De acuerdo con lo manifestado por la madre de la víctima a los uniformados, hacía unos meses había comenzado a notar que la adolescente no quería ir de visita a la casa de su tía materna. Además, solía encerrarse en su habitación y se mostraba constantemente irritable.
No podía entablar una conversación con sus familiares, porque siempre respondía de manera agresiva o se retiraba de la casa. La mujer comenzó a analizar las actitudes de su hija, hasta que logró encontrar el modo de hablar con ella. Estaban solas en la vivienda tomando mate.
En ese momento comenzó a preguntarle sobre la escuela. Pese a que no hay clases por el aislamiento social, preventivo y obligatorio, la adolescente recibe a diario las tareas que debe realizar. Su madre estaba dispuesta a ayudarla y se fue ganando la confianza de la menor.
Hasta que el ama de casa tocó un tema que movilizó a la menor. El abuso sexual de niños y adolescentes. La estudiante tenía que analizar una noticia sobre un caso policial que había sido otorgado por la docente. Conmocionada, la mujer habría manifestado: “Dios santo, quién le puede hacer algo así a una criatura. Si alguna vez te pasa algo me tienes que avisar”.
Mientras leían la noticia y marcaban las oraciones, la niña comenzó a llorar. Estaba analizando un texto que se asimilaba a su vida, al calvario que estaba viviendo en manos de su tío político. De inmediato, rompió el silencio y entre lágrimas le reveló a su madre lo que había pasado.
Las vejaciones habrían iniciado cuando la menor tenía apenas 11 años. Había ido a la casa del sospechoso, que en la actualidad tiene 40 años y reside en la zona. Le confesó que cuando quedó con el sujeto, este la habría manoseado en sus partes íntimas. Luego, le dijo que “era un juego”.
Los abusos fueron agravándose con el paso de los meses. El agresor comenzó a seguir a la niña. La encerró en una habitación de su hogar aprovechando que había quedado a su cuidado, la desnudó y la accedió. En esa oportunidad le dijo que “tenía que ser un secreto, porque estaba enamorado de ella”.
Los abusos se fueron prolongando con el tiempo. La niña jamás se habría animado a contar lo que le estaba pasando, ya que el agresor le decía que “nadie le iba a creer sus dichos, porque era solo una niña”.
Tras conocer el calvario que vivía su hija, la mujer se dirigió a sede policial, donde radicó la denuncia penal correspondiente en contra de su cuñado. De inmediato, se dio intervención judicial a la Fiscalía, que ordenó una serie de medidas que se llevarán a cabo en los próximos días.
Se conoció que la menor comenzará a recibir asistencia psicológica para afrontar la situación que le tocó vivir durante tantos años, además de ser sometida a una Cámara Gesell que se llevará a cabo en los próximos días.
Por otro lado, se dispuso que se confeccionara un informe socioambiental en el ámbito donde la menor desarrolla su vida.