La imposición de la cuarentena para mitigar la propagación del coronavirus —el viernes 20 de marzo pasado— provocó que muchos santiagueños no puedan trabajar y los ingresos económicos se disminuyeron considerablemente. Para paliar esta situación surgió el bono del Ingreso Familiar de Emergencia (IFE).
La crisis y la ayuda del Gobierno nacional fueron aprovechadas por delincuentes para concretar estafas telefónicas. Algunos cayeron en el engaño, aunque otros advirtieron a tiempo la maniobra delictiva.
Entre estos últimos casos está una médica santiagueña de 42 años, quien está aislada preventivamente porque tenía tos, aunque el análisis determinó que no era un síntoma del coronavirus.
La profesional recibió un llamado telefónico de un hombre, quien se presentó como “Carlos Alejos” y que era empleado de la Anses; además de brindar un “número de matrícula”. El interlocutor —de tonada cordobesa— le manifestó que debía depositar $ 10 mil del bono en su cuenta bancaria. En este sentido, el sujeto le dijo que debía trasladarse hasta un cajero automático para “guiarla” frente a la máquina, a fin de que le acreditara el dinero. La médica le manifestó que no podía llegarse a un cajero automático, principalmente porque ella no estaba dentro de los beneficiarios del IFE, por lo que el individuo le expresó que iba a perder el bono y cortó. Posteriormente, la profesional trató de comunicarse con el número con característica de Córdoba y advirtió que no puede recibir llamadas.
La profesional destacó que el estafador no es ningún improvisado, es “rápido para contestar en forma segura”, lo que permite “envolver” a la víctima.
En este caso como en otros, el objetivo del embaucador es que la víctima se traslade hasta un cajero automático e ingrese su tarjeta, tras lo cual la “guía” en el sistema para que se le acredite el dinero. Sin embargo, la víctima —sin saber— termina solicitando un préstamo y transfiriéndolo a otra cuenta o transfiere dinero de su cuenta de ahorro a otra.