Nuevo Diario se encuentra en condiciones de afirmar que el organizador de eventos de cómics Diego París, imputado –y no detenido- por abusar sexualmente de una adolescente, a la que había contratado para efectuar ensayos para un video personificando a la Mujer Maravilla, también incurrió en tratar de sobornar a la víctima, diciéndole por mensajes de WhatsApp que cumpliría con el pago de 40 mil pesos que le había ofrecido, en su momento, por el “trabajo”.
Cabe recordar que ese “trabajo” se interrumpió a partir de que el acusado abusó sexualmente a la menor -de 17 años- quien le contó a su padre sobre tal traumática experiencia, y dejó de asistir a los ensayos, para posteriormente denunciarlo.
Pero en una actitud manipuladora –vil característica aludida por el propio hijo- París trató de disuadir a la víctima haciendo mención a que se le hace difícil luchar –en esta situación de pandemia- con el cáncer que sufriría, diciéndole que porque trabajó bien durante los ensayos y filmaciones adoptó dos cursos de acción, afirmándole que si logra recuperarse de la enfermedad y una vez que salde algunas deudas le pagará lo que habían convenido, “como si hubiésemos filmado”.
En caso de muerte
Y el sujeto fue mucho más allá, al decirle que si llegase a morir, ya había dejado las instrucciones para que del cobro de su seguro de vida le abonen la suma de 40 mil pesos. “Te lo ganaste, te lo debo”, manifestó el imputado, como queriendo conformar a la traumatizada jovencita.
Asimismo, muchas voces se alzaron desde la comunidad para cuestionar el hecho que París no se encuentre detenido, cuando en casos similares o menos gravosos la fiscal Jésica Lucas ordenó aprehender a los abusadores, o requirió a jueces de Control y Garantías que ordenen sus detenciones. Sin embargo, en el caso del organizador de eventos de cómics no lo hizo.
Las voces de protesta recordaron que en comisarías hay alojados numerosos sujetos que cometieron robos y hurtos simples, hechos menos graves que un abuso sexual por más simple que sea, sin embargo París goza de libertad y se da el lujo de manipular a la víctima.